“LO QUE QUIERE EL PUEBLO DE CUBA.”
El pueblo de Cuba, unánimemente y sin fisuras, quiere que el criminoso régimen castrista deponga el poder en el acto y sin condiciones.
El pueblo de Cuba quiere que se instaure un sistema de derecho socio individual, expresado en un régimen democrático que excluya toda formación y tendencia de naturaleza antisistema.
El pueblo de Cuba quiere que semejante nuevo sistema no sea importado sin más de la patética experiencia en determinados países occidentales, máxime en el caso de España, en los cuales de una y otra manera, en mayor y menor grado, sus propias contradicciones de sistemas han sido precisamente la causa de la contemplación, la complacencia y en muchos casos el apoyo abierto y solidario al sanguinario régimen de Castro, dándole la espalda sistemáticamente, a todo lo largo de estos interminables años de sufrimiento, al ignorado pueblo de Cuba. Por tanto, el pueblo cubano quiere que el sistema de libertad que se implante en Cuba, nazca a partir de nuestra mejor experiencia histórica, la constitución de 1940, de la mejor experiencia asumible de algunos países libres de la comunidad internacional, y de la honestidad y el buen hacer de la nueva clase política.
El pueblo de Cuba quiere que esa nueva clase política, marque una diferencia absoluta con la experiencia que con esos grupos, tanto en el concepto como en la función, se tiene en el resto de los denominados países libres. De este modo pretende evitar, o alberga la esperanza de evitar, ya desde un inicio, la profesionalización, la eternización, la personalización del poder y los privilegios de “una nueva clase política emergente” eventualmente creada sobre las deplorables conductas impositivas de siempre. En otras palabras, el pueblo de Cuba no quiere la aplicación de una democracia más, con los consabidos mecanismos convenientemente ambiguos que permitan a los impositores de siempre y a todo aquel recién llegado que esté en posición de privilegio y ventaja, continuar por la senda del privilegio sin límites y la imposición constante como casta. Por lo que el pueblo de Cuba quiere, ya desde un principio, la aplicación del sistema de libertad con las medidas oportunas, ampliamente explicadas en esta página, que permitan que por primera vez no sólo en la historia de Cuba sino del mundo, las bases sociales sean quienes determinen, funcionalmente hablando, sobre todas las decisiones de gobierno y poder tanto internas como externas, a través de un claro, sencillo y dinámico mecanismo plebiscital, convirtiendo a la figura del político en un sujeto efímero, siempre transitorio, no profesional y mero gestor de la voluntad del pueblo en todo momento.
Por lo tanto, debe quedar claro que el pueblo de Cuba quiere un sistema de autogobierno de bases, como el único sistema de libertad posible en cualquier panorama futuro de la humanidad.
El pueblo de Cuba, consciente de que este deseo suyo expresado anteriormente choca frontalmente con una realidad socio histórica en la zona diametralmente incompatible y hostil, emprenderá sin dudas el largo camino hacia la reforma, en este sentido, del sistema de derecho.
Y tal camino forzosamente, muy forzosamente, comienza por la exclusión, sin ninguna clase de excepción, de todo el castrismo en cualquiera de sus manifestaciones y personas; comienza por la exclusión total y para siempre de cualquier tendencia de naturaleza antagónica al sistema de derecho, comienza por el procesamiento judicial de todos, absolutamente todos los que hayan incurridos en delitos contra el pueblo de Cuba, desde los más graves delitos de sangre hasta cualquier inmoral delito nacido de la atropellante situación de poder disfrutada e impuesta sobre todos o sobre un determinado grupo de cubanos.
El pueblo de Cuba es consciente de que este primer paso es tan vitalísimo como irrenunciable, para desmontar y borrar al castrismo de cualquier panorama socio político de nuestra futura Cuba. El pueblo de Cuba entiende que sin esto, será es imposible e impensable la libertad real en Cuba y por tanto será imposible la instauración de un sistema de derecho real.
El pueblo de Cuba quiere que tanto los sucesivos gobiernos de la peligrosísima transición, como los eventuales gobiernos de una futura cuba democrática, trabajen en una gestión prioritaria ante la comunidad internacional, para que esta reconozca oficialmente todos los crímenes, definidos penalmente, cometidos por el castrismo contra el pueblo de Cuba. El pueblo de Cuba considera que semejante objetivo político internacional es harto imprescindible para la paz, para el consenso y para la reconciliación nacional, entendiéndose esta última sólo con aquellos que, aunque arrastrados al mal hacer ideológico y adoctrinante de tantos años de barbarie, y siempre que no tengan delito penal alguno contra la población o individuo, adopte los valores morales de la libertad y el respeto convivencial de los derechos ajenos. El pueblo de Cuba no permitirá que la justicia vitalmente reclamada sea confundida oportunamente por los grupos de siempre, incluido los propios castristas, como una vulgar venganza. El pueblo de Cuba simple y llanamente clamará justicia con toda la contundencia que merece su actual e histórica condición de víctima ignorada por el mundo, ante éste.
El pueblo de Cuba necesita imperiosa e irrenunciablemente, una sentencia claramente condenatoria de toda la humanidad, contemplada en los países libres de la comunidad internacional y en las más importantes organizaciones internacionales, contra el régimen castrista. De este modo quedará la sangrienta dictadura de Castro condenada firmemente en la historia y para siempre, siendo este paso irrenunciable para lograr cualquier panorama de paz, convivencia, equilibrio y respeto en cualquier Cuba futura, tanto con sigo misma como con el resto del mundo.