CARA A CARA Nº 1
Paliza monumental. Propinación del KO de todos los KO. Rajoy encajando una y otra vez, incesantemente, sin parar ni un instante, el señalamiento de los hechos claves que definen a esta legislatura como la más desastrosa no sólo de esta joven y primitiva democracia, sino buena parte de la historia moderna de España. Rajoy argumentando con fino y acertado criterio y conocimiento, sobre todo cuanto necesita España urgentemente ahora. Rajoy cerrando sus intervenciones con la aportación de propuestas, de planes, de iniciativas claras y prácticas para salir del atolladero en que literalmente se halla España en estos momentos o en el que, precisamente, nos ha metido semejante contertulio. En tanto que éste, atrincherado en la vociferación de esos arquetipos ideológicos que repite mecánica e irreflexivamente toda la izquierda cuando necesita cargarse de odio contra el mundo, no hizo más que eso: vociferar, relacionar al PP con la otrora derecha española, acusar falsamente de lo que precisamente constituyen culpas y cuentas pendientes a aclarar a la sociedad civil por parte del PSOE y por él mismo.
El primero se condujo como lo que sencillamente es: un político honesto, que llamó clara e incesantemente durante todo el “cara a cara” a la conciencia de todos los españoles para arreglar el desaguisado de esta implacable legislatura antisistema del 11 M.
El segundo, también consecuente a lo que siempre ha sido, se condujo en todo momento como un joven ignorante y fanáticamente antisistema, clamando o procurando la suscitación del conflicto ideológico de la guerra civil y azuzando fantasmas relativamente superados en España, con el objeto de movilizar un voto adoctrinado y ciego de ese odio abstracto que inocula día a día toda la izquierda española como veneno paralizante y derogatorio del sistema de derecho; ese sistema comúnmente odiado por toda ella en el mundo que no les permite, tal y como hasta la fecha está planteado, alcanzar esa perseguida e irrenunciable calidad del poder.
El primero tiene toda la madera de un estadista y el segundo es sencillamente lo que fue el 14 de Marzo de 2004: un “presidente” casual e inesperado para el pueblo de España, aupado a la presidencia mediante la masacre en los trenes de Madrid, aún por investigarse todo sobre ella.
Ha sido tan abominable la sacudida que le propinó el primero al segundo, que todos los medios de comunicación afines al PSOE y todas las plataformas de propagandas de las izquierdas, que en España suponen casi la totalidad de ellos, han tenido que guardarse esas portadas ensalzadoras de ZP previamente elaboradas, para optar por una sombría y nada creída noticia sobre un supuesto empate, para mayor cursilada de este tipo de manifestaciones analógicas, definiéndolo como “empate técnico.” Por supuesto, no faltaron los “medios” más obcecados que sin importarle en lo absoluto la realidad de lo ocurrido, definieron el evento como una victoria de ZP, así, sin complejos ni reparos, dirigiendo semejante mensaje tergiversador a los que no vieron el debate y a los que aún viéndolo pudieran dudar de sí mismos ante semejante portada. ( Viniendo de ellos resulta completamente comprensible ya que lo mismo que ZP, su naturaleza común denominador y su técnica ideológica de perenne guerra psicológica a la sociedad civil es siempre mentir fanáticamente para tergiversar los hechos e influir en sentido contrario a ellos. Precisamente de esto hemos tenido mucho en esta legislatura de la mentira, de la corrupción y de la traición de sistema. )
Pero no; los españoles que vieron el debate saben perfectamente, para su suerte o para su desgracia, que el primero arrancó desde el inicio del programa hasta su final como una apisonadora que arrollaba incesantemente al flácido e insignificante ZP; más aún meritorio para el primero y desprestigiante para el segundo, al producirse en una cadena televisiva y en un programa expresamente preparado para que el segundo ganara.
¡Ja,! y ni con esas… En fin, es la consecuencia de enfrentar a un político de verdad con un inepto, con un demagogo y con un fraude que se cree a la altura del puesto que usurpa; un antisistema que siempre miente a todos los españoles y que nunca fue un líder en el PSOE, sino que el momento de las estalladuras de las bombas de Madrid se encontraba ocupando un vacío de poder y de liderazgo en esa monstruosa formación. Y si no, que se lo pregunten a Joaquín Almunia, que muy buen testimonio puede dar sobre ello.
Pues ahora esperamos expectante la segunda pelea; ya no por las consecuencias electorales, sino por el simple y mero morbo boxístico. En ella el calamitoso púgil de ZP, que para su desgracia está obligado a presentarse, con toda la seguridad del mundo no desea hacerlo en lo absoluto y ello se notará en su huída sobre el cuadrilátero a lo Charles Chaplin, con lo que nos divertiríamos a lo grande si ciertos puñetazos no trataran de los gravísimos temas que hoy más que nunca hay en juego para España. Tendrá entonces que repetirse a sí mismo esas frases históricamente hechas y gastadas para ver si se carga de ese odio visceral e irreflexivo con que siempre actúa y al que siempre esconde tras un discurso vacío y demagógico sobre la democracia, sobre esa molesta e históricamente odiada democracia contra la que siempre carga con tan grotesco disimulo.
“España no se merece un gobierno que miente y que desahucia a los españoles”
Los españoles deben pedirle cuentas a ZP sobre todas y cada unas de las imposiciones sufridas desde esa imposición infame del 11 de Marzo de 2004, que ahora urge corregir de manera fulminante el próximo 9 de Marzo.