SIEMPRE POR ENCIMA DE LA VOLUNTAD DE LAS GENTES.
Una señora tras revisar distraídamente la prensa en un bar, donde esa mañana desayunaba quien escribe, dijo inusitadamente apartando el periódico con gesto claramente despectivo: “lo que no entiendo es por qué se gastan tanto dinero en la cúpula esa de ese tal Barceló, y no hacen nada de nada para aliviar el hambre que hay en África.”
Entonces, quien escribe le respondió: “Pues te lo explico. Porque el gran filón político y por lo tanto multimillonariamente económico de todas las izquierdas en el mundo es precisamente la pobreza. Sin ella se acabaría tanto su insuperable estilo de vida como toda su razón de ser como poder único. Para ellos siempre será mil veces preferible gastar miles de miles de millones de euros en crear un estado de opinión que les sea excepcionalmente favorable en el mundo, que destinar esos mismos miles de miles de millones en acabar con el hambre en el mundo, lo cual pasa forzosamente en acabar con todas las dictaduras. Porque no hay que perder de vista el fondo y la única verdad de todo este enredo, que es que toda, literalmente toda la culpa de estas desgracias la tienen ellos y sólo ellos. Por ello y solamente por ello es que todas las izquierdas en Europa y en todo el mundo, promueven a ultranza la pobreza en él, apoyan incondicionalmente a todas las dictaduras en el mundo ya que todas son exclusivamente islámicas o marxistas, formando una alianza de sistemas anti occidentales, o sea, un frente ideológicamente común contra el tan molesto sistema de derecho que no les deja implantar la calidad del poder que ellos persiguen como claro denominador común. Todo ello, claro está, para mayor desahucio a la verdad, a la justicia y al estricto sentido común, mientras excretan un discurso excepcionalmente hipócrita u demagógico en “defensa” de los pueblos oprimidos; lo cual en la traducción de su idioma significa echarle la culpa al único sistema que en verdad los libera. Ahí tienes un ejemplo: la cúpula de Barceló, o los patrimonios inalcanzablemente multimillonarios de la cúpula dirigente del partido socialista. Pregúntale a Zapatero cuanto gana y cuanto tiene en líquido y en valores. Repara incluso en el estilo de vida que lleva el rey de España; pídele mil millones regalados a “La Caixa” igual que el caso Montilla.
Ellos son, conscientemente además, la única causa del mal que ideológicamente denuncian. Ellos son los culpables del hambre en el mundo y del confinamiento de todos esos pueblos secuestrados por las dictaduras a las que defienden y financian. Ellos son la causa de todos y cada uno de los males contemporáneos que padecemos.
Al terminar, quien escribe se sorprendió parado sobre una de las mesas mientras todos los clientes del bar habían quedado con la boca abierta. Luego de una pausa, estalló un aplauso reconfortante que al diluirse dejó escuchar una elocución en TV1 sobre “el triunfo y en embeleco de Zapatero en su Alianza de Civilizaciones.
Lo peor, no es la hipocresía de cuanto vivimos, sino la impotencia del ciudadano de base de no poder hacer nada, más aún sabiendo la solución tremendamente fácil que tendría todo.