Garzón quiere censar a los republicanos desaparecidos
en la Guerra Civil y el franquismo
El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón
ha pedido al abad del Valle de los Caídos, al Archivo General de la
Administración, a la Conferencia Episcopal y al Centro Documental de la Memoria
Histórica que le informen sobre el número de desaparecidos durante la Guerra
Civil y el franquismo con el fin de determinar si es competente para investigar
estos hechos. Garzón comienza estas actuaciones sin haber resuelto todavía el chivatazo
a ETA.
Noticia
publicada el 01-09-2008
L D (EFE) En una providencia, el juez informa a la
Conferencia Episcopal de que deberá permitir que la Policía Judicial acceda a
todas las parroquias de España (un total de 22.827) para que les faciliten los
libros de difuntos de los que disponen con el fin de identificar a las posible
víctimas desaparecidas a partir de aquella época.
A la Abadía Benedictina de la Santa Cruz del Valle de los Caídos y a la
Delegación del Patrimonio Nacional en San Lorenzo del Escorial les reclama que
le proporcionen los nombres de las personas que están enterradas en este lugar.
La petición del juez también se extiende a los alcaldes de Granada, Córdoba,
Sevilla y Madrid, que deben notificarle el nombre de las personas enterradas en
fosas comunes de sus localidades -también fecha y lugar de su nacimiento,
residencia y filiación- a partir del 17 de julio de 1936 "como
consecuencia directa del denominado alzamiento nacional y la situación de
Guerra Civil que provocó y la posguerra bajo el mandato del nuevo régimen en
España".
En concreto, Garzón se refiere a los cementerios de San José (Granada), Nuestra
Señora de la Salud y el de San Rafael (Córdoba) y San Fernando (Sevilla) y
reclama que le informen sobre las circunstancias y hechos que ocurrieron para
estos "enterramientos masivos", así como cuándo se produjeron.
Se dirige también al Archivo General de la Administración para que le emita un
informe o le identifique el organismo que pueda dictaminar sobre la cifra de
desaparecidos, y al Centro Documental de la Memoria Histórica le pide que le
haga llegar los ficheros del Tribunal Especial para la Represión de la
Masonería y el Comunismo de los que disponga.
Otro de los organismos a los que se remite es la Dirección General de los
Registros y del Notariado. Garzón requiere a una de las partes personadas
aporte los datos que tenga sobre las personas que estén realizando exhumaciones
de víctimas de desapariciones forzadas con el fin de que estas actuaciones
puedan ser controladas por su juzgado "tanto en su ejecución como en su
resultado una vez que se resuelva sobre la competencia".
A finales del mes de junio, el magistrado ya pidió informes a los Ministerios
del Interior y de Defensa sobre los desaparecidos durante la Guerra Civil y el
franquismo con el fin de determinar si es competente para investigar estos
hechos.
Garzón ha
comenzado sus actuaciones a instancias de la Asociación para la Recuperación
de la Memoria Histórica, la Federación Estatal de Foros por la Memoria,
la Asociación de Descendientes del Exilio Español y la Asociación
Foro por la Memoria.
Garzón abre así
un nuevo frente mientras dormita en el cajón de su mesa el caso del chivatazo a
ETA desde hace más de dos años. El juez no ha tenido a bien investigar quién,
en mayo de 2006, alertó al dueño del Bar Faisán de Irún, Joseba Elosúa,
máximo responsable de la trama de extorsión de ETA, de que estaba siendo
vigilado por las Fuerzas de Seguridad.
Lo único que se
conoce de esta pieza sumarial, fue un auto emitido por Garzón en el que
exculpaba de todo responsabilidad en el chivatazo al por entonces jefe de
seguridad del PSOE, Fernando Mariscal, desde cuyo móvil se realizó una llamada
al área del bar Faisan el día del chivatazo.
Garzón, un “juez”
ahora nuevamente en la chistera del PSOE; un sirviente que como antaño quiere
hacer méritos para mendigar, como entonces, un cargo político. Es claramente su
naturaleza aprovechar en extremo la oportunidad y esgrimir mediáticamente
la “justicia” según los vientos políticos que soplen, trastocando toda noción
elemental de lo justo.