"IMPASIBLES."  

 

Los españoles echamos de menos ese discurso omitido, eludido consiente e “inexplicablemente”, que debería pronunciar el PP a diario desde ya y hasta el momento de las elecciones generales. La campaña arrancó, excepcionalmente para la izquierda, desde el inicio de esta legislatura del 11 de Marzo. Ahí está ese perenne discurso demagógico del PSOE que tergiversa triunfalistamente todo el descalabro que sufre la nación en todos sus frentes por la propia hostilidad histórica de los primeros hacia ella, y que cala, por desgracia y por la falta de una oposición contundente, en la vilipendiada opinión pública de base. Una opinión, claramente determinante en los esperados comicios, que obviamente no tiene ni tiempo para comprobar la desinformación que le inoculan desde esa radiotelevisión española tomada inconstitucionalmente por el PSOE, mientras toma apuradamente su café matutino y mientras otorga, por defecto, al apogeo demagógico de ZP en su soliloquio sobre el “estado de la nación.”

 

Echamos de menos ese discurso que señale, al detalle, la connotación obscena, delictiva y expresamente criminosa que resulta de la histórica negociación del PSOE con la ETA, traicionando la manifiesta voluntad popular y nacional del espíritu de Hermua, traicionando literal y penalmente a las instituciones del estado y, en consecuencia, sirviendo como cómplice y salvador de un mal que estaba siendo arrasado por una acertada política antiterrorista que convenientemente fulminó el 11 de Marzo en Madrid.

 

¿Por qué el PSOE, entonces y ahora negociaba con ETA si policialmente se acercaba su rotundo final, si ya no tenía ninguna capacidad operativa y políticamente se habían diluido todos sus prepotentes actos antisistemas, por la fulminación de su brazo político, a causa de la aplicación decidida de la ley de partidos.?

 

La respuesta a esta pregunta es la clave que explica la naturaleza histórica del PSOE y los objetivos irrenunciables, que se esconden tras su disfraz de demócratas.

 

En consecuencia echamos de menos ese discurso que señale y desentrañe los entresijos de todas estas verdades ocultas, disimuladas y camufladas mediante la demagogia más grotesca y extrema del Zapaterismo. Ese discurso que señale como estos “camuflados” negociaban con los asesinos de Miguel Ángel Blanco, en los momentos en que toda España se echaba a la calle para clamar por su libertad.

 

A la inmensa mayoría de los españoles, que suponemos exactamente el cien por cien de la población que quiere desarrollar este sistema de derecho, o sea, que aboga sin reservas por él, consideramos degradante y deshonroso como el mercadeo político de toda una clase encumbrada a los poderes, echa tierra, de uno u otro bando, a las verdades que marcan esa historia recientemente viva de España, desde la guerra civil, y que precisamente definen a cada cual como lo que es, hasta el tuétano, se disfrace de lo que se disfrace. Esas verdades eludidas inexplicablemente por la oposición y transformadas insultantemente en el más absurdo de los discursos tergiversadores de la misma izquierda española de entonces, toda ella la misma, que delata, impunemente para colmo, los desmanes que como entonces, cometen ahora en la procura exactamente de los mismos objetivos: El poder centralizado, único, eterno, inamovible e incuestionable.