LA DEMAGOGIA GENERALIZADA Y MEDULARMENTE CARACTERÍSTICA DE ESTE GOBIERNO ULTRA REPUBLICANO QUE PADECE ESPAÑA, HACE QUE SUS ACTORES INCLUSO IMITEN FORMALMENTE A SU JEFE: SU PRESIDENTE ZAPATERO.
Señalamos aquí un fenómeno habitualísimo en los integrantes del gobierno de Zapatero, que dicho sea de paso, se da generalmente en los integrantes de todos los gobiernos políticos. Hablamos de la imitación.
La imitación es un fenómeno psicológico, más allá de lo relativo a los procesos de aprendizajes e inherentes a la educación, que establece veneración, subordinación y reconocimiento de una jerarquía. Obviamente, tal fenómeno se da en adultos, con su personalidad formada o aparentemente formada, cuya consistencia psicológica subyace a un determinado interés, por ejemplo en este caso, el modo de vida que resulta de formar parte de un gobierno y la excepcionalidad personal que ello produce, aunque el referente de la imitación sea alguien psicológica o intelectualmente inferior, deforme o carente de cualidades dignas de referencias.
Así pues, tenemos una conducta pública de los integrantes del gobierno de Zapatero que podría calificarse excepcionalmente de histriónica, por el proceso psicológico actoral que las determina. O sea, que funcionan literalmente cual un actor que después de reconstruir los resortes de su personaje conscientemente, al salir al escenario sólo se ocupa de recrear las formas sin tener que pensar en lo absoluto en los contenidos que ya creó, y por supuesto, ni siquiera en lo que dice. Pues literalmente de la misma forma se conducen los integrantes o allegados políticos de Zapatero. Apenas les plantan una cámara o les colocan un micrófono delante, comienzan a actuar y obviamente ocurre un divorcio absoluto entre lo que ocurre en su mente embelezada e engreída y lo que capta realmente el ciudadano que los escucha o los ve, como espectador. Entonces quedan manifiestamente claras las lagunas y las aberraciones intelectuales que cometen; queda en evidencia el vacío conceptual de un discurso formalmente mecánico y preestablecido, que además se da mediante vocalizaciones, gestos y movimientos tomados o literalmente imitados del único individuo al que quieren agradar a toda costa y en el que piensan en todo momento en el que hablan supuestamente al ciudadano. Por supuesto que es un fenómeno indeciblemente patético y falso; pero es una constante en todos los gobiernos políticos, excepcionalmente y en gran extremo en los gobiernos medularmente demagógicos y especulativos. Todo un fraude al ciudadano y al sistema, llamado a ser corregido en la evolución milenaria que éste tiene pendiente.
De tal suerte, podemos comprobar cómo todas las “ministras de cuota,” los ministros más allegados al “presidente” y hasta el mismísimo Rubalcaba, no sólo imitan los gestos de Zapatero, sino que imitan hasta las vocalizaciones, las formas retóricas y hasta las pausas característicamente irregulares que éste hace en sus discursos. En el caso del patrón original, o sea, del modelo imitado, éstas características de su expresión verbal se deben a la incongruencia conceptual en la línea de razonamiento directo o espontáneo durante la ejecución del discurso, o sea, se deben directamente a la oquedad intelectual que le caracteriza y a su afán extremo de decir cualquier cosa aunque no tenga nada que decir, aunque no sepa qué decir. Esto no es más que la manifestación patológicamente psiquiátrica de un demagogo a ultranza, al que imitan, en un grado muy superior de esta patología, sus seguidores interesados. ¡Hay que ver qué clase de circo tiene que soportar el ciudadano, agraviado y vilipendiado por los intereses que genera, condiciona e impone el poder en esta España nuestra. !