“PEQUEÑA PUNTUALIZACIÓN SOBRE BOMBEROS Y OTROS SERVICIOS.”  

 

         Recuerdo una experiencia en mi primera visita a los Estados Unidos. Disfrutaba tranquilamente de las panorámicas vistas desde el balcón del hotel, cuando divisé, en el horizonte, dos helicópteros que se acercaban directamente hacia mí. Cuando los aparatos estuvieron prácticamente encima, ya había en la calle un enjambre de vehículos de bomberos, policiales y medicalizados. Entonces y sólo entonces, comenzó a aparecer las primeras columnas de humo, a penas perceptibles, por las ventanas de uno de los pisos del edificio de enfrente, cuyos ocupantes habían sido ya totalmente evacuados. Fue, sin dudas, un suceso cuanto menos admirable en cuanto a eficacia y coordinación.

 

         También tengo la experiencia, testimonialmente hablando, de un edificio que comenzó a quemarse en La Coruña. Los vecinos salieron a la calle, naturalmente despavoridos, mientras tiempo después, aparecía la policía local, no llamada expresamente, sino por la proximidad de un patrullaje rutinario. Las primeras emanaciones dieron pasos a densas columnas de humo que prontamente se convirtieron en amenazantes llamaradas para los edificios contiguos, que asomaban ya por todas partes del edificio siniestrado. Entonces y sólo entonces aparecieron los bomberos, sin escaleras y sin camión cisterna, mientras, a la espera supuestamente de estos medios, corrían caóticamente de un lado para otro en medio de un tropel acentuado por sus propios gritos ininteligibles, venidos tanto del supuesto mando como de las respuestas espontáneas a éstos. La llamas terminaron por devorar completamente el inmueble, por lo que previamente y sin mucho más que hacer, la policía evacuó a los ocupantes de los edificios próximo. Finalmente llegaron un par de camiones con agua y la acción de las mangueras se centró en enfriar el perímetro. Resultados: dos inmuebles completamente calcinados. Entonces recordé lo que me dijo, hace mucho tiempo, un bombero en Barcelona mientras cursábamos una especialidad profesional. Dijo textualmente: “Yo no noto que salvemos nada. Nos limitamos a dejar que algo se queme, centrándonos en evitar, en lo posible, la propagación, y cuando entramos en algún lugar para hacerlo, causamos un destrozo tan descomunal, que sería mil veces preferible un poco de quemazón controlada desde fuera a un siniestro mecánico casi total, o interiormente total.”

 

         Eso sí, al otro día en la prensa, y muy sobre todo en la voz altanera de un “usurpante socialicida,” ( entiéndase un político español del PSOE acaparante de un poder relacionado con el hecho ) leemos y muchos por desgracia creen, unos más ciegamente que otros, que: “…son exageraciones y hasta mentiras, cuando se dice, infundadamente, de que el sistema es Estados Unidos, es conceptual y funcionalmente superior al sistema en España” Y luego continúa el artículo de prensa con una rebuscada adulación a la capacidad heroica de los bomberos españoles y su sin igual en el mundo.   

 

NATURALMENTE, SIN NINGÚN OTRO COMENTARIO QUE HACER …