Y otro, y otro, y otro, y hoy, otro atentado de ETA, y
mañana y siempre atentados y más atentados. ¿ Por qué? ¿ Quién es el único
culpable, penalmente hablando, de que vuelva a desenfrenarse en España el
asesinato cobarde e indiscriminado de ETA.? ¿Volvería a matar la ETA si
Zapatero no hubiese existido? ¿ Existiría ahora la ETA si Zapatero no hubiese
existido.? ¿Existiría Zapatero si no hubiesen estallado los trenes de Madrid.?
¿Se prepararon los atentados de Madrid para que Zapatero subiese al poder.? ¿ Se
forzó con ello el asenso de Zapatero al poder para que rescatara a la ETA de su
inminente fulminamiento.? ¿Todo cuanto está ocurriendo ahora en España, estaba
planeado antes del 11 M.? En estas respuestas está la clave. Sólo en estas
respuestas está el camino de la justicia en España.

EL COMENTARIO:
Zapatero es el único culpable de este atentado, del anterior, del otro y del próximo que sin duda alguna vendrá. Mientras todos los expresidentes españoles, desde el caudillo Franco hasta el corrupto Felipe Gonzáles, se plantaron con firmeza en el propósito de acabar policialmente con la ETA sin negociar en ningún momento con ella (entiéndase por ello negociar salidas políticas con réditos morales y de poder para la banda, en detrimento de las víctimas y de la opinión mayoritariamente aplastante de los españoles) este presidente antisistema que padecemos y que conduce a España conscientemente hacia su destrucción, este presidente que ascendió al poder sólo, únicamente gracias a la mayor masacre de la historia de España aún por investigar de cabo a rabo, ha resucitado, ha revivido a la ETA, literalmente hablando, tanto política como militarmente, o mejor expresado, vandálicamente. Y no es un símil; no es en modo alguno una expresión aproximada, sino toda una aseveración tajante y concluyente: La ETA existe y mata ahora porque existe artificialmente Zapatero.
Apenas llegó este “Rojo de Solemnidad” a la Moncloa, dio expresas órdenes a las fuerzas y cuerpos de seguridad para que se suspendieran toda presión policial e incluso judicial sobre la serpiente, ya a punto de expirar en ese momento. Lo hizo en un momento clave, en ese momento justo en que ésta ya era un fulminado cadáver político y de “militar,” sólo quedaba una cúpula desorientada y dispersa por el mundo, acosada como puntillazo final tanto por la policía española como por la propia INTERPOL. Lo hizo en un momento en que ya siquiera se sentía la tensión civil de sus satélites ideológicos en las calles del “País Vasco.” Lo hizo en un momento en que la democracia, al cabo de tantos años y de tantas víctimas, estaba a punto de proclamar oficialmente su triunfo contra el terrorismo. Pues en este claro y clave panorama político llegó Zapatero y llamó, como primera medida de su gobierno, a los despojos de ETA ya inactivos, reuniéndose esta vez desde el mismísimo poder de España con ellos, confiriéndoles el rango de formación política e incluso de formación sólida y estable cuando esta ya no existía como tal, cuando ya siquiera era una banda callejera de barrio a la que alguien temiese. Entonces la ETA aprovechó para reorganizar toda su estructura dentro y fuera de España, y se rearmó, comprando armas en oriente próximo y en Asia, asistida una vez más por la inteligencia castrista que opera estable e impunemente en España. Se rearmó hasta los dientes, robando armas, municiones y explosivos en Francia. ¿Recuerdan las noticias.? Todo ello mientras la banda se volvía a presentar, de la mano del Zapatero ya presidente, ante la opinión pública de España, como la otrora formación autodefinida como “político-militar” estable y sólida, con la que había que contar para establecer cualquier política desde el gobierno español. Este hecho no fue casual ni fortuito, sino que respondía a los planes conscientes preparados por Zapatero, o mejor dicho, preparados por alguien a su sombra para que éste los emprendiera desde la Moncloa; planes tramados desde muchísimo antes de los atentados del 11 de marzo en Madrid, que constituirían su política de suplantación del sistema socio político español; planes en los que, además y como cobertura nacional a las reivindicaciones etarras fraguadas en Perpiñan, se preveía la impulsión más que forzosa o igualmente forzada del estatuto de Cataluña, el cual actuaría como guía política para el resto de los nacionalismos ideológicamente afines. Todo un plan consciente, clave y vital, tramado, repetimos, antes del 11 de marzo y basado en los objetivos comunes de todos estos grupos histórica y manifiestamente antisistemas, de desmembrar España como paso previo hacia ese soñado cambio de sistema por el cual el PSOE, entre ellos y junto a algunos de ellos, hizo la guerra civil y por el cual siempre impidió, junto a ellos, el camino de la libertad en España. Por que, a fin de cuentas, éste ha sido siempre el objetivo del PSOE y de todos esos nacionalismos ideológicamente afines e incluso satélites históricos del primero, incluida la ETA, los cuales tienen literalmente el mismo propósito. Así pues, el máximo culpable, penalmente hablando de los anteriores, de éste y de los próximos atentados de ETA, es ese individuo de la Moncloa que con su acción consiente, ideológicamente incompatible con la libertad, con los derechos y con la propia vida, ha hecho posible que ocurran hoy estas muertes, estos asesinatos a manos de esta ETA que él, personalmente recompuso para que le ayudara en sus planes liberticidas. Él es el culpable máximo, penal, de todos estos asesinatos y si la justicia no actúa en la persecución de este flagrante delito de sistema, es porque él y su formación sencillamente lo impiden.