ANÁLISIS SOBRE LA SITUACIÓN EN HONDURAS.    

 

En Honduras se libra hoy una muy decisiva batalla, en la guerra que libra la América Latina por su libertad, entendiendo y definiendo a ésta como la instauración segura, garante y plena del estado de derecho, de las sociedades constitucionales.

 

Es por ello que, de una parte, está el principal enemigo de esta libertad: la dictadura castrista y su irrenunciable plan de expansión por toda la América, ahora más que nunca a través de las dictaduras afines que ha creado en ese continente. De la otra, están precisamente todos los pueblos de América, persiguiendo su derecho a vivir en un sistema garante de sus necesidades de libertad, entendiéndose ésta como la anulación inmediata de todo acto impositivo sobre ellos, de modo de asegurar la imposibilidad absoluta de establecer las sufridas dictaduras; precisamente esas dictaduras que Manuel Zelaya quiere imponer a todos los hondureños para perpetuarse en el poder. Una dictadura que, según ha reconocido él mismo sin remilgo y con insuperable desparpajo, viene importada desde La habana tanto directa, como indirectamente a través de estas experiencias previas en Venezuela, en Nicaragua, en Bolivia y en Guatemala.

 

         Obviamente, los grupos políticos afines y solidarios con todas estas dictaduras ultra marxistas de la América, todas ellas la misma, han definido la cesación fulminante que el constitucional de honduras ha hecho de Manuel Zelaya, como “un golpe de estado,” ocultando muy conscientemente este hecho, por el cual Zelaya fue advertido previa y repetidas veces por el parlamento hondureño, de su negativa rotunda a permitir que se viole impunemente la ley de todos. Lo hicieron todos los grupos políticos sin excepción, y lo hizo unánimemente el pueblo de Honduras, que con posterioridad aplaudió el hecho de que se usaran las fuerzas de seguridad del estado constitucional para atajar las pretensiones de Zelaya de imponerles un gobierno dictatorial.

 

         Pues el sistema constitucional de Honduras, ha hecho algo que hasta la fecha prácticamente ningún sistema constitucional en el mundo se ha atrevido a hacer, por más que lo reclamen a gritos sus ciudadanos; y lo que ha hecho es defenderse. Se ha defendido aplicando sin remilgos ni condiciones la ley constitucional. Para ello ha tenido que emplear la fuerza como medida extrema y ulterior, lo mismo que cualquier policía en el mundo tiene que emplear la fuerza contra cualquiera que se empeñe en no cumplir las leyes vigentes. Es muy sencillo de entender y absolutamente aplicable en el caso de Honduras, donde un representante de las dictaduras totalitarias y ultra marxistas de la América latina ha pretendido violar conscientemente y en detrimento de todos los hondureños, el precepto constitucional de honduras que prohíbe la instauración de cualquier clase de dictadura en el país, obviamente mediante la limitación del poder que Zelaya quiso derogar.  

 

         No es el ejército unilateralmente como pretenden hacernos creer las prensas afines a estas dictaduras; sino que ha sido el pueblo de Honduras quien ha dicho un rotundo no al emergente dictador Zelaya. La decisión es tan firme y auténtica, que Zelaya no regresará jamás a Honduras si no es para responder ante la justicia por las graves violaciones de la constitución que ha cometido.

 

         Ahora, América Latona necesita imperiosamente que se repita este valiente ejemplo de Honduras en Venezuela, y se acabe con la criminosa dictadura castrista de Hugo Chávez. No existe otro camino para que la América pueda curarse del mal de males que la asola en estos momentos. Es, literalmente hablando, el único camino posible para acabar con ese mal, ya que tanto allí como en Cuba, la opinión de la población nunca llegará ni remotamente a las propagandizadas urnas. Luego no existe otra manera de tratar a semejantes defraudadores que ésta.

 

LAS BRAVUCONADAS DE UNA IZQUIERDA QUE ES CLARAMENTE CONSCIENTE DE SU CRIMEN, MUY SOBRE TODO A LA HORA DE RECLAMARLO DISFRAZÁNDOSE DE DEMÓCRATAS.

 

         Hugo Chávez no se meterá en Honduras. Las razones son varias; pero fundamentalmente se debe al hecho de que este personaje es patológicamente un hombre cobarde, traicionero y muy lleno de complejos. Cualquier estudio psiquiátrico de este adlátere de Fidel Castro revelaría todo lo que su personalidad oculta tras esas  bravuconadas rebuscadas, exageradas y siempre tardías. Y si no, recuerden cómo reaccionó ante el “por qué no te callas” de Juan Carlos, ante el que prosiguió expeliendo el discurso de carretilla fingiendo que no había escuchado, en lugar de reaccionar minimamente como lo haría un político cierto.

 

Por otra parte, Hugo Chávez tiene todo que perder ante una posible invasión a Honduras. Está claro que aspaventará de lo lindo en su frontera, con el armamento que le ha comprado a Rusia y a la España de Zapatero; pero nada más. Ahí quedará toda su amenaza, aunque como siempre, el trabajo subversivo por el cual y sólo por el cual podría regresar eventualmente triunfante el dictador Zaleya a Honduras quedará a cargo del DGI de Castro, que fue precisamente quien puso a Hugo Chávez en el mismo tipo de poder indefinido que pretendía ahora con Manuel Zelaya.

 

Si Hugo Chávez se metiera en Honduras, entonces se polarizaría en pie de guerra, literalmente hablando, toda la América, incluido los Estados unidos y forzada a ello la misma ONU, por lo que el contraataque militar llegaría de seguro hasta la mismísima Caracas, muy sobre todo de la mano de los militares venezolanos que no dan crédito a la cubanización de su país.

 

 

… y dijo que de todas formas entraría igualmente en Honduras…

 

 

 

Y ES QUE AL TRATAR DE LA IZQUIERDA CABE EXCEPCIONALMENTE EL DICHO DE QUE “SIEMPRE SE COGE ANTES A UN MENTIROSO QUE A UN COJO.”

 

…y ni siquiera la pisó … 

 

 

Bravuconeadamente, el agente Zelaya había a anunciado con “bombos y platillos” que iría de todas maneras a Honduras, aunque fracasaran las “negociaciones” que todos los satélites de La Habana estaban haciendo con el gobierno provisional hondureño. El anuncio vino en realidad por la intención del DGI, de convertir su vuelta en una “revuelta cívica nacional;” pero el tiro volvió a salir por la culata al ser sólo secundada por cuatro gatos y al ser contundentemente repelida por el pueblo hondureño que salió a la calle no sólo a repudiar la presencia de Zelaya, sino a reclamar su procesamiento penal. Ante esto, el alardoso bravucón se quedó literalmente en la frontera, muy fuertemente protegido y sin soltar con la mano cerrada la cadena divisoria por si acaso, ya que ante él, estaba el ejército hondureño con la orden judicial de apresarle y de conducirle ante el constitucional de Honduras.

 

Como era de esperar, la prensa afín al castrismo en el mundo cubrió el evento con fotografías muy trucadas, con planos lejanos que, en perspectiva, hacían creer que Zelaya estaba frente a los soldados hondureños. En fin, nada nuevo y siempre las mismas argucias con que embaucan la mente social para crear opinión favorable a los planes liberticidas de Fidel Castro para la América Latina.   

 

CONCLUSIÓN.

 

Ahora toda la América Latina debe seguir el ejemplo de Honduras. Todos los pueblos de la América padecientes del entramado dictatorial del castrismo, deben seguir el ejemplo de Honduras y alzarse deponiendo a sus dictadores con toda la fuerza y la moral que le otorga el camino constitucional; el único camino posible para toda la sociedad humana. Todo un alzamiento global Latinoamericano, que lance un claro mensaje al mundo de lo que debe hacer para que comience a ser un hecho la globalización del sistema de derecho. Hay que echar, con la fuerza de los representantes de la ley constitucional, o sea, las fuerzas de seguridad, a todas aquellas dictaduras que como tales no forman parte de ningún evento democrático y sí de la imposición acérrima sobre los pueblos que oprimen. Todas ellas en el mundo y en la historia llegaron mediante la fuerza y la imposición y sólo mediante ésta es que se irán. Únicamente mediante la fuerza, es que será posible echarlas para siempre del proyecto constitucional de esta era, y de este mundo.