SEÑALAMIENTO:
Toda reforma constitucional, es únicamente aquella que afianza la garantía de las libertades y establece la evolución del sistema democrático siempre en la ampliación de los derechos del individuo y siempre en detrimento de toda clase de imposiciones y de manipulaciones contrarias a éstos. Todo lo demás, le llamen como le llamen, no representa otra cosa que ataques y delitos contra la constitución de todos los ciudadanos.
EL ARTÍCULO:
La denominada y siempre reivindicada “Reforma Constitucional” representa la nueva estrategia de “lucha contra el capitalismo” que han asumido las izquierdas aforadas o en posición de poder dentro de los sistemas constitucionales en el siglo XXI. Ellos le llaman así para confundir a la opinión que arrastran a la que hacen creer que se moverán siempre dentro de los preceptos del sistema democrático; pero nada más lejos de la realidad y de los hechos. Todo lo que hacen es encajar como puñales camuflados con esta falsa definición, todas esas medidas claves que conducen irremediablemente a la destrucción del sistema constitucional y al establecimiento de las dictaduras piramidales e inamovibles de sustancial fundamento marxista.
Es el nuevo ardid de la lucha antisistema de toda la izquierda aforada en el mundo, derivado de su experiencia en la ocupación de las instituciones del sistema constitucional de occidente.
Toda reforma de la constitución, natural, necesaria, imprescindible para evolución del sistema sociopolítico que representa, es únicamente aquella que suprime los conflictos de imposición que actúan siempre en detrimento de los derechos de los individuos de la sociedad. Es únicamente aquella que otorga toda la circunstancia favorable en el camino hacia la plenitud de todos y cada uno de los derechos individuales de la sociedad. Es el fundamento político esencial del sistema occidental en sí que naturalmente es absolutamente opuesto o antagónico al fundamento ideológico y moral de la sociedad marxista.
Como de marxismo va la cosa ya que en uno u otro momento constituye el punto de partida de toda manifestación de las políticas de izquierdas en el mundo y en la historia, ésta, necesita imperiosamente de la fulminación de las constituciones democrática por las siguientes dos razones fundamentales:
1- El planteamiento funcional del modelo político de los sistemas democráticos es incompatible y hace imposible la aplicación del sistema moral marxista del poder único.
2- Todas las poblaciones que soportan la imposición del modelo de poder marxista, entran siempre en conflicto con ese poder ante el conocimiento del modelo constitucional de las democracias occidentales.
Es por esta razón; simple y llanamente por esta razón, que todas las izquierdas en el mundo, desde las más reaccionarias hasta las más solapadas, todas ellas siempre con el mismo apellido y objetivo común, necesitan vitalmente la fulminación del sistema constitucional en el mundo para poder existir simplemente como fuerza política.
Dado que el sistema constitucional es aún del todo primitivo y generalmente por razones de complejos políticos y por vicios metodológicos es incapaz de blindarse contra sus enemigos; unos enemigos a los que siempre acoge en su seno cual un organismo permite la entrada de una enfermedad mortal, la primera patología que esta enfermedad genera es siempre la derogación del sistema en sí por el camino de la falsa reforma constitucional. Es la formula usada en Venezuela para instaurar como ya se ha hecho una dictadura castrista en toda regla y es la fórmula que en estos momentos se sigue en todos los países de Latinoamérica, especialmente en estos últimos días en Honduras, donde la “reforma constitucional” liberticida del presidente Zelaya no es otra cosa que una fase primordial en la hoja de ruta hacia el establecimiento de este tipo de dictadura, naturalmente dirigida desde La Habana.