CUMBRES IBEROAMERICANAS: UN GALLINERO CONTROLADO POR LA CANALLESCA CASTRISTA.

 

 

Muy convenientemente la prensa de allá, y muy sobre todo la de aquí,  refiere al incidente de la cumbre de Chile como un “tropiezo fortuito que ha generado una crisis.”  En el caso de la de allá, semejante explicación se azuza para calzar en aquella población los objetivos de esa crisis claramente planeada y provocada y, en el caso de la de aquí, para disimular miserablemente la agresión de uno de los cuervos que en el mundo ha creado la izquierda española para alimentar su “republicanismo histórico universal,” en el cual convergen todos ellos en tiempo y lugar como astillas de un mismo palo.

 

Pero lo sucedido en la cumbre de Chile no es en lo absoluto un hecho aislado, ni fortuito. Ni siquiera obedece a las tan señaladas “tensiones ideológicas,” como refiere la prensa de aquí enmascarando la gravedad del suceso, entre unos engreídos y creídos “dioses de los pueblos.” Lo que ocurrió en la clausura de esa “cumbre de la vergüenza,” que es en lo que se ha convertido desde hace muchísimos años,  fue una crisis conscientemente provocada y previamente planeada, no en Caracas, sino en La Habana, ya que todo lo que concierne a la singladura totalitaria de Venezuela se diseña y se aprueba allí.  ( recordar nuestro artículo de que Hugo Chávez es de cabo a rabo un plan castrista) El objetivo de esta desazón, a cargo naturalmente del tirano sucesor,  es alimentar las argumentaciones del adoctrinamiento histórico a que están siendo sometidas en este momento las masas venezolanas, a cargo de un literal ejército de metodólogos castristas que a diario desembarca allí para asegurar la hoja de ruta hacia la dictadura castrista venezolana. ( ver nuestro artículo “Qué gana Castro con una Venezuela cubanizada.”) Por otra parte y como segundo objetivo no menos importe que el primero para este nuevo eje castrista, esta crisis provocada da cobertura al asalto, al expolio,  a la extorsión literal, a la modificación unilateral de contratos y acuerdos con un país de demostrado gobierno débil, condenado a fluctuar indeciso entre los dos frentes de guerra de sistema en el mundo, lo que sin dudas de ningún género aprovecharán los carroñeros del comunismo para imponer, para ganar posición ante ellos. Sin más, toda una crisis estratégica que ha sido el objetivo y el éxito de estos carroñeros en ésta y en todas las cumbres a las que asisten, para crear, en esta línea, las condiciones de “enfrentamiento y de motivos” que les permitan eludir sus compromisos como parte en los acuerdos y contratos de estado y de empresa, naturalmente  luego de haber recibido la consabida inyección de capital proveniente de esos  “planes solidarios a cargos de las cuentas públicas españolas” y a cargo de las inversiones de las empresas españolas. O sea, una vez con el dinero en el bolsillo,  toca crear las condiciones y las escaladas oportunas para no cumplir finalmente la parte de los convenios y de los contratos que obliga y responsabiliza a esas tiranías. En Una frase: Una crisis creada para inocular una infecta e hipnotizante ideología totalitaria en las masas y una crisis para robar, para desahuciar. Como se trata de tiranías, da igual si común o excepcionalmente abyectas, como es incomparablemente el caso,  como simples y llanas analogías a un desenfrenado ladrón chantajista y criminal, no se puede esperar de ellas más que el engaño, el robo y finalmente la fulminación física de toda víctima que trate con ellos. Lo repetimos: esta crisis creada sirve para robar, sirve para quedarse con las inversiones extranjeras, en este caso, españolas y no responder a cambio a las obligaciones contractuales. Esta crisis sirve para alimentar la gran mentira elaborada por el castrismo sobre la historia de los pueblos de América, sobre la que se asienta las argumentaciones de “necesidad” de semejante dictadura sobre Cuba y su consabida pretensión de extenderse sobre toda la América. Esto no es nada nuevo, sino que hablamos del probadísimo modus operandi de toda la “política” económica y exterior del castrismo,  la cual siempre ha visto en el cumplimiento de un determinado compromiso, la que identifica en el compelimiento que encierran los compromisos adquiridos en los contratos necesarios con ese molesto mundo para la subsistencia de semejantes dictaduras, una forma de sometimiento a éste. Y es que Castro, que es literalmente el instigador de semejante crisis a través del obcecado Chávez, siempre ha tenido un indescriptible complejo de grandeza a tenor del cual todo proceso del mundo fuera de su control es “ideológicamente malvado.” Por ello el cotorreo balbuceante  de ese caudillo sucesor en esperpéntico ejercicio de imitación de se mentor.  ( ver nuestro artículo Chávez es el sucesor de castro en la América. Así lo contempla el tirano entre tiranos.) Y ya saben perfectamente los cubanos de la exacerbación sin límites de este tirano patriarca que siempre, por encima de todo y de todos, tiene que dictarlo todo, y si en algo no pudiera o le impusieran la más insignificante regla,  entonces desata una campaña ideológica contra ello a raíz, siempre, pero siempre siempre a raíz de una determinada crisis estratégica y grotescamente provocada. Ello y no otra cosa, es lo que ha ocurrido en Chile. A fin de cuentas, es literalmente impensable contemplar los actos del emergente dictador de Venezuela al margen de la voluntad y de la guía de Castro.

 

A fin de cuentas, si Chávez golpea la “nauseabunda mesa iberoamericana,” y el socialismo republicano comunista español disimula ya no su pena si no su histórica admiración y acuerdo con el primero, otorgando al efecto más dinero y concesiones políticas a costa, siempre a costa del pueblo español, es o resulta sin más, un viejo evento que se da en contra de la voluntad de los respectivos pueblos que contemplan indefensos y anonadados semejante espectáculo miserable y bochornoso, donde la conducta de Don Juan Carlos era cuanto menos la que deberían seguir todas las delegaciones teóricamente democráticas implicadas en aquel gallinero. Porque, tal y como ocurre en la enfermedad actual de la democracia, que hace imposible su camino debido a la aceptación de elementos antisistemas en su seno, será imposible todo camino de la enclenque mesa iberoamericana mientras existan semejantes canallas sentados a ella.