DEROGACIÓN DEL SISTEMA VÍA LIQUIDACIÓN DE ESPAÑA. LIQUIDACIÓN DE ESPAÑA VÍA DESMEMBRAMIENTO A MANOS DE LOS NACIONALISMOS. INSTAURACIÓN DE HEGEMONÍAS POLÍTICO IDEOLÓGICAS CENTRALIZADAS POR REGIONES. NI MÁS NI MENOS QUE EL RESULTADO QUE PRETENDIÓ EL PSOE EXACTAMENTE CON LOS MISMOS CÓMPLICES DE AHORA, JUNTO A LOS QUE HIZO LA GUERRA CIVIL, LA QUE CON IGUAL O MÁS FANATISMO SE REIVINDICA AHORA ANTE LA TRANSICIÓN, ANTE LA CONSTITUCIÓN Y ANTE EL SISTEMA DE ALTERNANCIA POLÍTICA Y DE CONSENSO. SON EL FRENTE COMÚN ANTISISTEMA Y ANTI ESPAÑOL QUE HACE Y DESHACE ENTRE NOSOTROS EN POS DE LOS MISMOS OBJETIVOS DE ENTONCES, REPUBLICANOS, TOTALITARIOS Y MARXISTAS, MÁS PRESENTE AHORA QUE NUNCA.
… Y ahora toca el turno a los antisistemas de Canarias ( nacionalistas ) que se suman igualmente ávidos del poder conjuntamente soñado, con sus hermanos ideológicos de la península, tras cuya estela imitaron grotescamente el camino de éstos desde la lucha de clases ( Guerra Civil), pasando por sus particulares Movimientos de Liberación Nacional (Terrorismos), hasta el más solapado y ruin camuflaje parlamentario (Antisistemas.). Ellos ahora, ( ya tardaban) se suman al revuelo de buitres con que toda la izquierda antisistema en bloque, identificada fundamentalmente en esos movimientos nacionalistas con el mismo líder de entonces encabezándolos: el PSOE, reivindican mediante el terror y el delito de estado los mismos objetivos por lo que forzaron una guerra entre españoles. Ellos, como negros y feroces buitres incompatibles con la vida, con la paz y muy sobre todo con la libertad, aletean con no poca excitación sobre el agónico cuerpo de nuestra querida España constitucional e históricamente cristiana y monárquica, que yace aún tendida en los andenes de Madrid. Porque está rematadamente claro que todo ello no responde a otra cosa que a los efectos directos, que al rotundo éxito directo de la pérfida onda mecánica que destrozó los trenes y las vidas de los españoles en Madrid, que encajó esa daga comúnmente empuñada por todos ellos, en corazón de la odiada España libertaria. Con el 11 M los terroristas “externos” antisistemas, no sólo lograron el cambio de gobierno y el cambio drástico a su favor de la política exterior, cuyo acto primero, cobarde y cómplice de la retirada de las tropas de Irak bien que justificó las plumas de gallinas que los soldados italianos echaban al paso deshonroso de nuestro ejército. Nunca una acción terrorista tuvo tanto éxito en toda la historia de la guerra entre los sistemas. Aquella incalificable retirada fue tan sólo el inicio del consabido proceso de descomposición de España por la peor de todas las ondas destructivas que generaron las bombas en aquellos trenes: los antisistemas internos, republicanos y marxistas que bajo enésimas apariencias en la contaminación y sabotaje de las instituciones de nuestra nación, han sido históricamente hermanos ideológicos, debido fundamentalmente a la causa común que les une, del fundamentalismo islámico y de cuanto sistema totalitario ha habido en el mundo a partir de 1917. Ellos, que nunca lo han negado y que incluso se han jactado abiertamente de ello en sus manifiestos, en sus mítines, y en las forzadas conferencias en las universidades, se han abanderado históricamente con la “causa” ideológica de todas y cada unas de las dictaduras islámicas, a las que identifican estructural y funcionalmente como auténticos regímenes marxistas con los que comparten ante todo un único enemigo común: el sistema de derecho occidental criminalizado propagandísticamente mediante el omnipresente término de “imperialismo.” Ellos y sólo ellos fueron, son y serán la causa de todos los males e impedimentos que ha tenido el sistema de derecho en España, y muy estratégicamente por ellos, aún por aclarar si directamente emanado de ellos, es que se realizaron los atentados de Madrid. Pues son ellos ahora, como entonces, el mal de todos nuestros males o mejor expresado, nuestro único y fulminante mal, que gracias precisamente a esos atentados han vuelto con inusitada virulencia cuando precisamente la sociedad cívica española los tenía casi fulminados con la libertad de estos 30 años. Ahora, todos los enquistados antisistemas que la transición española no supo transformar o eliminar, no son otra cosa que la criminal continuación de la onda destructora de los trenes del 11 de Marzo de Madrid. Ellos incluso aplauden abiertamente la masacre, y si sus voces no se extienden a toda la población electoral es porque los medios de comunicación oficiales o públicos, indeciblemente mediatizados por el PSOE en clara muestra de su filosofía de poder, impiden, por estrictas razones de conveniencia no sólo electoral sino de apariencia y camuflaje, el conocimiento de toda complicidad ideológica y ya qué decir operativa, como parte y para favorecer su consciente plan de derogación de la nación y de su sistema. Un plan con clarísima y consciente hoja de ruta hacia el triunfo radical de la tradicional dictadura de las izquierdas, previsto, por si fuera poco, por los mismísimos terroristas que clocaron las bombas en las estaciones. Nada de cuanto ha ocurrido en España desde entonces, ha sido fortuito ni aislado. Tanto sus objetivos como sus métodos han sido y son exactamente los mismos, por lo que todos y cada uno de los hechos que ellos han provocados en esta ignominiosa e ilegal legislatura, les ubica tanto política, ideológica como penalmente, en el menor de los casos, como claros y literales cómplices de los terroristas que hicieron estallar los trenes hace cuatro años; terroristas que, muy por cierto, aún campean a sus anchas entre nosotros, burlando no sólo a la justicia, a esa justicia española fatídicamente penetrada y controlada por sus aliados, sino peor aún, burlando con deshonra inigualable a nuestra dignidad como españoles.