Zapatero se limita a tratar este cobarde atentado terrorista, como si fuera un delito común, obviamente haciéndole todo el favor del mundo a la banda, a la que sin duda de ningún género, es más, a la que con pruebas más que contundente, apadrina. Lo hace, diciendo, con todo el desparpajo demagógico del mundo, que perseguirá al culpable y lo sentará en el banquillo, reduciendo la gravedad del terrorismo que ha provocado tal asesinato al simple e inconexo acto del asesinato, al que, como ya saben, juzgará con una ley civil exclusiva y especialmente benévola con los asesinos de ETA. Para colmo del escarnio y la mofa tanto a la familia de la víctima como a todos los españoles, lo dice con esa retórica forzadísima y vacía que da justo la medida de quién es: un “político” insincero que vendería hasta a su madre, por tal de disfrutar un minuto más en el poder. Hemos tenido que soportar nuevamente ese discurso predeterminado y vacío, con que muy hoscamente el presidente del 11 de marzo se camufla de “demócrata,” con que intenta ocultar el apoteósico hecho de su hermanamiento ideológico tanto con la banda, como con todos los nacionalismos antisistemas nacidos directa o indirectamente de la mismísima guerra civil; sí, de esa que este cómplice de los antisistemas en el mundo ha encajado nuevamente en el corazón de los españoles para reivindicar el triunfo virtual del bando que la provocó y la perdió. Y no nos desviamos del tema. Que a nadie le quepa la menor duda de que de aquellas aguas vienen estos causes, tanto la ETA como el mismísimo Zapatero, como astillas de un mismo palo.

 

Ante esta nuevo asesinato de ETA, recuerden siempre, no lo olviden nunca, que fue el mismísimo “presidente” de España, el autodefinido como “ZP,” quien pagó el golpe de estado a su favor de 2004 con el rescate de la ETA de su fulminación literal a que entonces estaba condenada. Recuerden que fue él y sólo él, quien la salvó de una muerte total tanto como banda armada, como movimiento ideológico; fue él quien sacó a todos los presos de ETA a la calle, sí, esos mismos que ahora asesinan; fue él quien derogó la ley de partidos que había logrado desalojar a la ETA de la administración Española, entregándole nuevamente todos los ayuntamientos de esas zonas donde extorsionan y atemorizan a la población y donde hoy han asesinado a un trabajador inocente; fue él quien les entregó 20 millones de euros además del consabido acceso a la recaudación pública, para financiar el terrorismo, siendo además plenamente conciente de ello. Recuérdenlo bien y no lo olviden nunca: Zapatero es el máximo culpable, no sólo político sino penalmente hablando, de todas estas muertes. Lo decimos cada vez que esa panda de cobardes asesina y lo repetiremos siempre. Sin Zapatero, ésta y las otras muertes no hubieran ocurrido.