ZP será culpable, penalmente hablando,  de cuantas muertes ponga, sobre “su mesa de negociación,” la banda terrorista ETA. Quedar impune de ello e incluso favorecerse política y personalmente representará tanto el descrédito fulminante de la “justicia española,” como una prueba de tantas de la manifiesta incapacidad del sistema de derecho español para defenderse a sí mismo. Si ello ocurriera, que es casi con toda seguridad lo que sucederá, la ley en España no tendrá ni el más elemental fundamento moral para actuar en la regulación jurídica de sus ciudadanos. En otras palabras, el sistema de derecho quedará fulminantemente degradado y lo peor, a merced de que otro antisistema cualquiera en el futuro, intente realizar los objetivos que ahora tiene ZP, que son precisamente los mismos y únicos objetivos históricos no sólo de todas las izquierdas en España, sino de todas ellas en el mundo y en la historia.   

El PSOE mantiene activos los contactos secretos con ETA.