SALE LIBRE E IMPUNE, EL ASESINO MÁS SOBERBIO Y EXALTADO POR LOS
ASESINOS DE ESPAÑA.
Sale libre e impune, el asesino más soberbio y exaltado por los aberchales, el sanguinario y por si fuera poco, no arrepentido, De Juana Chaos. Lo hace, tras cumplir, apenas, 18 años de los “tres mil no se cuantos,” que le impuso la sentencia que le “condenó.” Ya saben: esa manera más que estúpida que tiene la “justicia española” de aparentar que a un asesino semejante se le impone la “cadena perpetua” para, cuando pase la conmoción social, dejarlo libre en claro acto de complicidad y de confabulación, para que vuelva a asesinar. En fin, nada nuevo y nada menos que la prueba tácita, concluyente, de que la “justicia española” desahucia y traiciona, sin límite alguno, a la justicia veraz que simple y rotundamente debe imperar por obvia razón del más elemental sentido común. Pues bien, semejante escándalo no nos asombra ya. Estamos ante ese ejemplo, por desgracia más que habitual, de abyecta y absoluta traición de la “justicia”a la justicia; de absoluta traición a la verdad, a todos los ciudadanos españoles, a todas las víctimas de este asesino y de todos estos enemigos encarnizados del sistema de derecho; estamos ante este acto sistemático de total traición a todas las víctimas del terrorismo; estamos ante la más abominable traición a este gran país que se llama ESPAÑA, el cual se derrumba precisamente por estos actos de incomparable fraude a la verdad y a la razón que la corroen por dentro; el cual se derrumba ante la claudicación y las veces la abierta complicidad que tienen los “políticos” y los “jueces” cobardes o afines, con éstos, LOS ENEMIGOS DE TODAS LAS COSAS.
En fin, nada nuevo y nada menos que la prueba tácita, concluyente, de que la “justicia española” desahucia y traiciona, sin límite alguno, a la justicia veraz que simple y rotundamente debe imperar por obvia razón del más elemental sentido común.
Ya saben: esa manera más que estúpida que tiene la “justicia española” de aparentar que a un asesino semejante se le impone la “cadena perpetua” para, cuando pase la conmoción social, dejarlo libre en claro acto de complicidad y de confabulación, para que vuelva a asesinar.
Estamos ante ese ejemplo, por desgracia más que habitual, de abyecta y absoluta traición de la “justicia”a la justicia