Las Medidas de Obama.
Obviamente, para el cubano que no ha hecho otra cosa en su vida más que sobrevivir de manera extrema, estas medidas de Obama de permitir el flujo de dinero de particulares hacia Cuba serán bien recibidas ya que, visto desde su elemental perspectiva de superviviente, aunque no tenga la fortuna de contar con un familiar en el extranjero, al menos correrá más ese dinero real, prohibido y prohibitivo desde siempre para él, al que accederá cual un hambriento recogiendo las migajas de ese despiadado mercado negro cubano. En eso consistirá todo el cambio de su vida en relación a esas medidas anunciadas tan a bombo y platillo.
Pero más allá de las narices de este necesitado en extremo está el hecho tangible, como única consecuencia real de estas medidas, de que hasta el último centavo de todo ese dinero definido como “remesas,” irá a parar a la financiación, al sostenimiento de semejante dictadura. En ello quedará todo, y por desgracia es del todo seguro que será la única consecuencia que tenga.
Luego el castrismo, que siempre ha sabido que cualquier forma de libertad a la que tenga acceso la ciudadanía, por elemental o mínima que ésta sea, conduciría irremediablemente al desmoronamiento de su dictadura, siempre ha aplicado implacablemente toda restricción al respecto y en extremo, naturalmente en el caso que nos ocupa, señalando como culpable de las consecuencias que sufre el pueblo, a los propios Estados Unidos en su propaganda. Ello ha hecho que los Estados Unidos, históricamente indeciso en cómo actuar respecto a la dictadura cubana en la procura de su final, se haya visto entre la espada y la pared, asumiendo siempre el camino más fácil y obviamente el más irresponsable.
Por tanto, el kit de todo este meollo está en lo siguiente, como conclusión a esta noticia: Si Obana no logra alguna clase de apertura real interna de la dictadura castrista sobre el pueblo cubano, como moneda de cambio a estas medidas anunciadas, tales medidas serán, una vez más, una financiación indirecta de la administración norteamericana a la dictadura de Fidel Castro. Por tanto y que a nadie le quepa la menor duda, estamos ante una nueva triquiñuela política que es en todo lo que quedan los métodos democráticos a la hora de enfrentarse a semejante dictadura. Analógicamente, es exactamente lo mismo que darle dinero a un ladrón de bancos para que deje de asaltarlos. Castro se aprovechará, una vez más, de estas medidas para fortalecer su aparato de represión sobre el pueblo cubano; un pueblo que lo único que recibirá de ellas serán algunos de los artículos que él mismo produce, a precios especulativamente desorbitados, con lo cual seguirá viviendo condenadamente en la extrema economía del “sálvese quien pueda,” impuesta por la propia dictadura, a la que le tendrá que comprar todo para sobrevivir y por tanto a la que sostendrá económicamente.”
A fin de cuentas, de todos es muy sabido que el esperado final de la dictadura castrista sólo puede sobrevenir por una absoluta asfixia económica del régimen que lo obligue directa o indirectamente a la alguna clase de apertura, o por un punto y final impuesto por el propio ejército sublevado y posicionado de parte del pueblo. Así que, mientras existan medidas como éstas en el mundo, la dictadura de Fidel Castro proseguirá, usando el sufrimiento y la extrema necesidad del pueblo cubano que ella misma provoca como moneda de cambio y como chantaje en la política interna y externa de Cuba.