Grupos “culturales cubanos” provenientes de la isla, que son simplemente emisarios de la mentira, justificadores de la tiranía. La mayoría con dudosa o nula calidad formal para llamarse así; la mayoría de ellos, ya individualmente hablando, ni siquiera creen en lo que dicen. Son repetidores, megáfonos, papagayos. Se venden por el miserable privilegio de viajar al extranjero, y por tener un trabajo relevante y excéntrico en ese mundo cubano caóticamente homogéneo, forzosa y expresamente homogenizado por la dictadura.
LA CULTURA COMO SOPORTE ESTRATÉGICO PARA JUSTIFICAR LA EXISTENCIA DEL IMPLACABLE RÉGIMEN CASTRISTA EN CUBA Y EN EL MUNDO.
En estos días, como invariablemente y en todo momento la prensa española difunde en su espacio cultural, tenemos nuevamente la presencia de varios grupos cubanos relativos a éste, que han venido a cubrir las ofertas para el público español. Estos grupos, uno de música, otro de danza y el tercero de teatro, se presentan en un espectáculo integrado llamado “Viva Cuba;” frase que como muy sobradamente sabe el exilio, al provenir de la isla significa literalmente “Viva el Castrismo” o cómo lo expresan ellos: “Viva la revolución.” Desde el inicio de este inigualable régimen de imposición mediante el terror, el confinamiento poblacional y la desinformación, “la Cultura” ha constituido el más preciado soporte para producir esa desinformación y esa propaganda, con la cual inoculan literalmente la mente social cubana y subvierten literalmente la verdad de cada hecho en que ésta se ha visto involucrada, en la opinión del mundo. Así, desde siempre, se han sucedido los grupos de la “Cultura Cubana,” entiéndase a qué se refiere, que viajan regularmente a España a mostrar esa versión infame, absolutamente tergiversada y embustera de cada hecho que hemos sufrido respecto al régimen y respecto a todos los malvados en este eterno conflicto de sistema, a los que hacen pasar como “los buenos” en todos los hechos de esta naturaleza en el mundo y en la historia. Si bien unos traen literalmente el consabido panfleto ideológico, otros simplemente y como parte de esta estrategia, traen esa “inofensiva gracia cubana,” con la que queda asociado finalmente el régimen en esa desinformadísima mente social española, en la cual, ya hay gran parte del camino andado, o desandado, a manos de sus aliados ideológicos: la izquierda antisistema guerracivilista, ahora nuevamente en el poder por los atentados del el 11 Marzo en Madrid. Pues de estos últimos tres grupos que han desembarcado, mientras los primeros bailan salsa y cantan guarachas, el tercero, el de teatro, se encarga de excretar las mismas mentiras, enésimamente repetidas y ya desgraciadamente creídas por los españoles, por cuanto obviamente es el único referente que les llega. Este grupo teatral trae a España nada más y nada menos que “La Historia de Cuba,” que dicho en términos de donde proviene el montaje significa inventar toda la historia de la isla, de modo de que justifique y alabe el advenimiento de Fidel Castro en 1959 y, ya puestos a ello, de modo de que justifique, cargándole la culpa al sistema de derecho en el mundo, la hecatombe que ha supuesto semejante dictadura para ese pueblo. Y es que el público español no alcanza siquiera a sospechar la literalidad de las palabras con que comienza este artículo, respecto al soporte de inteligencia con que el régimen define y trata a su “mundo de la cultura” en Cuba. Para tener tan sólo un atisbo, baste decir que todo cuanto se produzca en este estratégico frente para el castrismo y más aún literalmente todo cuanto salga como “manifestación cultural” de la isla, es minuciosamente supervisado y determinado por los ramificados departamentos culturales del Partido Comunista de Cuba. Éste y sólo éste, mucho más allá de las conocidas prácticas de los comisarios estalinistas, es quien literalmente monta estos espectáculos, manejando a sus directores generales y artísticos como simples marionetas serviles. Y no decimos literalmente. Quien escribe, conoció las entrañas de ese mundo. Pues bien, la pregunta que cabe plantearse ante este “evento cultural,” que persigue la justificación de la dictadura castrista en Cuba y en el mundo, es la siguiente: ¿Donde está la oposición cubana para atajar semejante fraude? ¿ Es que acaso no se han exiliado la mayoría de esos productores culturales que un día sirvieron a semejante falacia.? ¿ Dónde están los espectáculos culturales obvios producidos por la oposición y en perpetua gira por el mundo, como parte del obligado antídoto cultural e informativo contra la mentira, contra la tiranía.? ¿Donde están siquiera las declaraciones públicas que deberían darse sonadamente ante semejante agresión a la memoria, por parte de la oposición cubana en España.? Pues desgraciadamente y como guinda a la ignominia sobre nuestro padecimiento, por ninguna parte. Desde aquí señalamos claramente: Sin oposición, sin enfrentamiento, sin iniciativas, sin ofensivas, callando o murmurando tan sólo en nuestros círculos eminentemente privados, estamos otorgando la gran falacia que emana por los poros el régimen, y que es la única que en este momento respira la opinión pública española y de buena parte del mundo. Así que: HAY QUE CAMBIARLO TODO. HAY QUE RETOMAR Y SUPERAR INFINITAMENTE LOS TIEMPOS DE MAYOR OPOSICIÓN A CASTRO. HAY QUE PROFESIONALIZAR LA OPOSICIÓN A CASTRO EN EL MUNDO COMO UNA MÁQUINA IMPLACABLE E IMPARABLE, HAY QUE GLOBALIZAR ESTA OBLIGADA ACTIVIDAD. ¿ Iniciativas.? Hay muchísimas y de hecho desde aquí se les están presentando con pelos y señales a algunos grupos de la oposición; pero lógicamente queda finalmente de éstos, de su despertar, de su unión y de su gestión, el llevarlas a cabo. Por el momento y respecto al tema de este escrito, baste decir que si ellos, los castristas, dan un espectáculo, nosotros tenemos que dar tres. Si ellos lo dan en un teatro, nosotros fuera de éste, a sus puertas, como introducción y como epílogo a la mentira que traen. Hay que llevar toda la cultura cubana, toda la cual nada tiene que ver con el régimen de Castro, a todas las plazas de España. Hay que inundar la prensa española con los vibrantes testimonios de las víctimas. Hay que publicar y republicar todos los documentos probatorios de la barbarie sin límites de Fidel Castro, hay que dar a conocer mediante mesas de lecturas, mediante pasquines, mediante pregones, como métodos más directos que la lectura propiamente dicha, amen de ésta naturalmente, a todos los autores marginados, censurados, encarcelados y fulminados por el castrismo. En fin, la ausente oposición a Castro en España tiene que reponerse con el espíritu más combativo de los primeros tiempos y hay que empezar ya, si no queremos que semejante deshonra a nuestros ausentes, a nuestra memoria y a nuestra condición de exiliados constituya, como lo está siendo tan fácilmente ahora, la única noción que sobre nosotros y sobre nuestra historia están teniendo los nuevos españoles por este triste panorama.