El régimen castrista aprovecha, como siempre, la crisis financiera mundial para culpar al mundo occidental de la hecatombe económica con que confina y controla concientemente al pueblo de Cuba.
Es el ABC de los métodos de propaganda de todos los regímenes marxistas, llevado por el régimen castristas a cotas que sobrepasan toda noción de lo extremo.
Definir a todo aquello que represente alguna clase de peligro para su estilo de poder con calificativos extremos del mal, con la definición de su propia condición malvada, mientras se disfrazan con los términos del bien que definen precisamente a los que acosan, a los que atacan, a los que intentan fulminar. Ese es el método o la técnica propagandística, mientras en un orden similar de estas prácticas, subvierten la razón y la lógica de las cosas. Siempre lo han hecho así y ahora como entonces, culpan al mundo de los males que ellos mismos infringen.
Si bien por una parte todos los regímenes marxistas y por extensión todas las dictaduras de extremo totalitarismo son congénitamente incapaces de desarrollar cualquier forma de economía por su mera condición de usurpadores del poder, por otro lado todos esos regímenes necesitan imperiosamente mantener a los pueblos que oprimen aislados literalmente del conocimiento y de la participación en el funcionamiento del mundo. Es la necesidad fundamental que explica la naturaleza excepcionalmente tiránica de todos esos regímenes, sin la cual todos y cada uno de ellos se vendrían abajo como castillos de naipes. O sea, que para existir como dictaduras, ya que es el único sistema que les otorga la excepcionalidad sin límites en el poder, necesitan crear para las poblaciones que oprimen, un sistema económico completamente cerrado e inconexo con el mercado económico mundial y a la par, necesitan crear un muro para filtrar la información en general y en ambas direcciones, tanto del pueblo reprimido hacia el mundo como muy sobre todo del mundo hacia ese pueblo reprimido. Sólo así, mediante esta fórmula siempre repetidas en el mundo y en la historia, es que se han sostenido todas esas dictaduras en los términos absolutos y casi eternos en que lo hace sobre esos pueblos. Obviamente, semejante crimen sólo ha podido consumarse por el abandono que el mundo occidental ha hecho hasta la fecha de su responsabilidad globalizadora, al mirar para otra parte, por uno u otro motivo, incluso aunque le utilicen para justificar el crimen en la mente social que oprimen y desinforman.
En el caso del régimen de Cuba, que es el ejemplo ideal y por excelencia de estas prácticas criminales y propagandísticas, nunca ha sido capaz, ni siquiera queriendo y poniendo todo su empeño, en establecer siquiera alguna forma vana de economía interna con que lograr la dependencia y la aceptación de la población de la gestión del régimen, sin correr el peligro del establecimiento descontrolado de libertades que traería inevitablemente consigo cualquier forma de independencia económica de la ciudadanía. Por esta razón, todo el sostenimiento de la población se ha dado siempre en la historia de la dictadura castrista, de la mano de la financiación absoluta soviética a interés propio del establecimiento de su imperio en el mundo, o fuera de este período, simple y llanamente de la mano de una economía sumergida de extrema supervivencia. Nada más. Esa es toda la “gestión económica” del régimen para la población cubana: la de la absoluta supervivencia caótica por el abandono consciente o por el impedimento consciente de cualquier forma de economía interna que conlleve a cualquier vestigio de libertad y prosperidad personal. Toda la gestión económica de Cuba en el mundo libre y real, pasa absolutamente por las manos castristas y está encaminada única y exclusivamente al sostenimiento de la estructura represiva de su régimen, amen de la calidad de vida multimillonaria de su cúpula. En ello consiste todo y es ello y sólo ello lo que explica los recientes y gastadísimos enculpamientos de Castro, siempre encaminados a rentabilizar ideológicamente la inenarrable hambruna que ellos y sólo ellos han provocado sobre el pueblo de Cuba.