NI UN MINUTO MÁS EN LA MONCLOA. ESPAÑA NECESITA UN REMIENDO URGENTE HASTA LAS PRÓXIMAS ELECCIONES GENERALES, QUE PASA POR LA INMINENTE DESTITUCIÓN DE ZAPATERO.
Siempre fue un culiparlante, un mentecato imitador en extremo de las prácticas más falsas, vacías y perniciosas de la “política,” entendida como el arquetipo de un estilo de vida completamente hostil a los intereses de los ciudadanos y a las nociones de éstos de lo que debe ser verazmente toda actividad política. Pues Zapatero es justamente todo lo contrario a este elemental concepto y el más grave perjuicio que infringe no le viene precisamente de su condición perversa, la que sin duda tiene, sino de su condición de necio e inútil, que es la que determina, condiciona y afecta a todos los españoles. Es exactamente el mismo fenómeno analógico que si a un individuo sin talento y sin conocimiento alguno sobre la música, lo pusieran a dirigir una orquesta sinfónica y se afanara en hacerlo y en creérselo, pese a todas las reacciones contrarias tanto del público como de los propios músicos. Pues Zapatero es simple y llanamente eso y sólo eso.
Ni remotamente él mismo se creía que iba a ganar e incluso ni siquiera que iba a sacar suficientes escaños para tener algún peso en el parlamento, en las elecciones de 2004, en las que naturalmente aún está por saber lo que sabía él y su entorno sobre la inminencia de los atentados.
Al llegar a la Moncloa, únicamente posible de la forma en que lo hizo, el asombro y la estupefacción de los españoles se disparaba hasta cotas insospechadas del sentimiento de “vergüenza ajena,” ante el espectáculo extremo y diario que desestabilizaba de cuajo a todos los frentes de la política interna y externa de España; despropósito que ya se alcanzaba con tan sólo su extrema condición de parlanchín y mentiroso, la cual se acuciaba hasta lo indecible ante el embeleco y el talante engreído y obcecadamente necio que le generaba el enorme poder en sus manos, repetimos, aparentemente inesperado.
España creía que lo había visto todo en relación a la demagogia y a la inutilidad de su clase política; pero entonces llegó este paradigma de todos estos males, sin límite alguno ni siquiera para el ridículo. Desde entonces y a la fecha han sido tantos los embustes y los fraudes como días literalmente han transcurrido. No ha habido ni un solo día en que los españoles no se hayan levantado con el conocimiento de una nueva treta generada por este pelele entre los peleles. La última, al día de producción de este artículo, ha sido la promesa o mejor expresado el embuste electoral del “pleno empleo inminente” justo cuando España va camino de un record sin precedente en toda Europa: el de los cinco millones de parados. Los hechos señalan mejor que nada la conclusión y la definición política, moral e incluso penal sobre José Luis Rodríguez Zapatero: Cuando llegó a la Moncloa debido a los atentados de Madrid, nunca nos cansaremos de puntualizarlo, los parados en España apenas llegaban a un cuarto de millón, o sea, prácticamente estábamos entonces a las puertas del pleno empleo. Ahora, tras el paso de zapatero por el poder, estamos prácticamente en los cinco millones, y se espera cerrar el presente año 2009 con más parados aún. Luego, que a nadie le quepa la menor duda, que no habrá ni un vestigio de remisión de esta descontrolada crisis mientras Zapatero siga en el poder. Él para salvarse, por el egoísmo sin límites y por la ambición exacerbada que le caracteriza, generada para mayor agravio desde su condición de necio, de incapaz y de radical, culpará de todos y cada uno de sus desmanes a todos aquellos que él identifica como sus enemigos ideológicos: en la política interna siempre será el Partido Popular y en la externa obviamente los Estados Unidos. Pero este ABC de la propaganda izquierdista en que vive instalado, venida justamente del Marxismo Leninismo con el que se ha declarado públicamente, tiene hasta las narices a todos los españoles que han visto como en toda su historia moderna siempre se les ha embaucado con el mismo timo. El asunto es de extrema urgencia y está sobre la mesa como orden político absolutamente prioritario: Zapatero es el culpable de esta crisis que vivimos por cuanto ha sido él y sólo él quien la generó. Por tanto, Zapatero debe salir inmediatamente de la Moncloa porque España no puede soportar ni un año más del daño que este sujeto produce. Ya no se trata de un cambio en el llamado ciclo político; sino que se trata de tomar urgentemente una medida excepcional para suprimir el principal y más grave problema de España. Se trata de una medida tan desesperada como obligada e imprescindible, para poder aguantar sin la zozobra total del sistema y de la nación, hasta las próximas elecciones generales.
Zapatero tiene que salir urgentemente del gobierno de España.