EXPLICACIÓN A LA CONSULTA IDIOMÁTICA DE FEIJOO Y A LA REACCIÓN PRONTA Y HOSTIL DEL NACIONALISMO SOCIALISTA GALLEGO.

            

 

Desmanes, despilfarros, ineptitud, caos, corrupción y muy sobre todo inoculación ideológica de extrema izquierda en todos los centros educacionales de Galicia. Ello fue la consecuencia del triste, ilegítimo y pernicioso paso del llamado bipartito nacional socialista, entiéndase como entonces en la historia, por la unión del nacionalismo ultra marxista de Galicia con el partido Socialista, valga la redundancia, con igual fundamento ideológico.

 

Ellos, que no habían ganado las elecciones pasadas, se las habían arrebatado al partido ganador para imponer en Galicia una política de segregación ideológica, en la cual, el ejemplo más ordinario de agravio, era que si no estabas con ellos no tenías siquiera derecho a un permiso de obra en tu propia casa. Es lo típico en todas las formaciones tendientes y reivindicadoras de la dictadura del proletariado. En este caso, el agravio al pueblo gallego ha llegado tan lejos como a términos ridículos, como sin deuda es el caso que nos ocupa en este artículo sobre la utilización de la lengua gallega como punta de lanza argumental en las pretensiones separatistas y antisistemas de toda la izquierda aliada en esta comunidad. Tal fue el ridículo y el gravísimo daño infringido, que impusieron la llamada “Mesa por la Normalización Lingüística,” que en los términos de su función y de la imposición sufrida, significaba imponer una lengua gallega artificial, no reconocida y en conflicto con los mismísimos gallegos parlantes de todas las regiones de Galicia. Una imposición practicada desde la naturaleza totalitaria innata en todas estas formaciones antisistemas, que terminó en los últimos años de la anterior Xunta incluso prohibiendo el uso del castellano en las instituciones, como primer paso para prohibirlo en toda la comunidad, pese a ser la lengua materna y de comunicación habitual u ordinaria del 87% de toda la población de Galicia.

 

El resultado de todo esto fue de lógica y obvia reacción de la población ante semejante tergiversación fraudulenta no sólo de la cultura sino de toda la antropología social del gallego, para explicar y justificar semejante imposición ideológica del todo incompatible con la historia de este magnífico pueblo y con su manifiesta voluntad como pueblo español que es y que expresa. Pues tal imposición no sólo ha tendido esta consecuencia de rechazo, sino que ha tenido una negativísima consecuencia añadida, y es que ha llevado a muchos ciudadanos hartos de estas agresiones, a identificar erróneamente el uso de la lengua gallega con la promulgación de esas extremas ideas antisistemas que supone el marxismo militante del nacionalismo gallego. Flaco favor a la rica cultura gallega y a la identidad socio cultural de su población. Es el nefasto resultado de aquel despropósito, que en estos momentos está siendo desmontado por el partido político que entonces ganó aquellas elecciones y que ahora ha recuperado  lo que es suyo por la voluntad de los gallegos.

 

En parte por tratarse de un partido democrático, y en otra por los consabidos complejos electorales de éste, la nueva Xunta de Galicia no ha derogado la imposición de la lengua gallega discriminante del castellano en las escuelas y en las instituciones de un plumazo como sin dudas haríamos muchos. En su lugar y con no poco acierto y grandeza, ha lanzado una consulta a todos los padres de los escolarizados en Galicia para determinar, plebiscitalmente, la voluntad de éstos y en consecuencia la política a seguir respecto a la lengua vehicular de la educación en Galicia.

 

Por supuesto que al anterior bipartito antisistema no le ha faltado tiempo para decir que semejante consulta democrática, diametralmente contraria a sus intereses, tiene, citamos literalmente: “un valor cero.” Y es absolutamente comprensible que lo expresen así, ya que los nacionalistas antisistemas de Galicia y en general de España, son los primeros que saben muy perfectamente que la población de esta comunidad y de la península en general, es diametralmente contraria a toda su otrora política antisistema, anticonstitucional, antiespañola y muy clara y fundamentalmente antigallega. Ellos no representan a los gallegos sino al mal de males que asola en estos momentos a este pueblo.

 

 

REPETIMOS:
 

Y es que ha llevado a muchos ciudadanos hartos de estas agresiones, a identificar erróneamente el uso de la lengua gallega con la promulgación de esas extremas ideas antisistemas que supone el marxismo militante del nacionalismo gallego.