El Partido Popular de Galicia devuelve la libertad y los derechos arrebatados a los ciudadanos de esta comunidad, mientras el bipartito ultra izquierdista y ultra minoritario se pone en pie de guerra para impedirlo. Ello revela claramente las medidas que urge tomar en España para restaurar plenamente el estado de derecho.
La nueva Xunta de Galicia, la auténtica, hace una consulta a todos los padres para determinar, según tal criterio, en qué idioma ésta debe escolarizar a sus hijos. Pero los autores de la imposición lingüística en esta comunidad, esos procurantes de la total supresión del castellano, están dispuestos a impedirlo a toda costa. Semejante medida claramente democrática va absolutamente en contra de los intereses ideológicos de estos últimos, y amenaza, como lo hará sin dudas, en desmontar semejante agravio cometido durante la ilegítima legislatura pasada.
Estos grupúsculos muy hostiles a la libertad y a los derechos de la ciudadanía gallega, son tan minoritarios como tan radicalmente antisistemas. Su denominador común es el odio fanático y exacerbado al sistema de derecho, siempre definido peyorativamente por ellos como “capitalismo.” Galicia tiene con ellos su más grave problema y la nueva Xunta de Feijoo ha comenzado con muy buen pie para resolverlo. En consecuencia, el pueblo gallego elegirá y los impositores del llamado bipartito harán lo indecible para boicotear tal consulta, para impedir tal ejercicio de semejantes libertades, para impedir que se realice el mandamiento popular resultante. La razón es muy simple: desandarán todo lo impuesto y quedará muy en evidencia de que todos ellos sobran en esta Galicia libre, democrática y constitucional.