INTERVENCIONES DEL
PSOE EN LA CAMPAÑA ELECTORAL NORTEAMERICANA.
Fíjense hasta donde llega la TVE, o sea, la TV pública, de “todos los Españoles,” o lo que es tristemente lo mismo: la TV incondicionalmente vocera de los intereses del PSOE, en la manipulación abierta y claramente delictiva de la opinión pública en España. “Cubriendo” la noticia de las actuales elecciones norteamericanas, sacan un corte de un discurso del candidato Obama, el preferido de ZP, escogiendo planos contrapicados y momentos claves en que sea más impactante su altivez y se perciba una evolución sobre el escenario con gallardía, dinamismo y juventud. Cuando habla, le doblan con una voz grave, casi engolada, o sea, produciendo una composición típica de estereotipado galán protagonista de telenovela. En cambio, cuando sucede el corte de su adversario, el candidato Mc.Cain, obviamente en segundo término, se suceden los planos picados, incluso pertenecientes a otros momentos fuera del mitin en cuestión, en que éste se ve viejo, bajo, gordo y sobre todo, con muchas arrugas en el cuello. Cuando el locutor de TVE cesa en las abiertas descalificaciones a éste, exageradamente a diferencia de adulaciones prodigadas al primero, ponen un corte del discurso de Mc.Cain con un plano donde su cara parece una máscara cera, muy estirada respecto a las arrugas del cuello y le doblan con una voz completamente chillona, rajada, descolocada; o sea: todo un conjunto visual y sonoro clara y artificialmente desagradable.
Y es que tratándose del PSOE, como paradigma en España de estas prácticas, y de todas las izquierdas en general y sin excepción, como practicantes de semejantes métodos de embuste social, vale todo, literalmente todo, para prestidigitar la realidad y crear en todo momento la mente social oportuna y favorable. El objetivo final siempre ha sido el mismo en todo tiempo y lugar: Conducir al mundo bajo control férreo a la aceptación y al apoyo de todos y cada uno de sus excepcionales intereses de poder. De eso siempre se ha tratado, se trata y se tratará
cada vez que hablemos de ellos, pues ellos son, literalmente, astillas de un mismo palo.