LOS FESTEJOS DE LA CONSTITUCIÓN EN ESPAÑA: UN “PUENTE” HACIA UN SISTEMA DE PODER DIAMETRALMENTE CONTRARIO A LA CARTA MAGNA.
Son enésimas y absolutamente grotescas las prácticas de poder por las cuales no se aplica, o ni tan siquiera existe la constitución en España.
Muy a groso modo y sin entrar en detalles, basta decir que el problema fundamental de esta inexistencia, está en el mismísimo sistema representativo que confía o confiere a la mera voluntad de una parte sumamente interesada, la aplicación de semejante equidad.
Para entendernos, es exactamente lo mismo que si en un partido de fútbol, uno de los equipos hiciese a la vez la función de árbitro. La clase política, tarde o temprano, de una u otra maneta, termina viciando y corrompiendo el sistema de todos, ya por el mero hecho de vivir del mal llamado “servicio público,” como si fuesen multimillonarias estrellas del fútbol. Un estilo de vida semejante, es sencillamente incompatible con lo que dice la ley suprema del sistema, y termina entrando en diametral conflicto con los derechos más elementales de los ciudadanos.
Precisamente por ese empeño, la práctica inevitable es la de violar sistemáticamente la constitución, ignorando en toso momento la opinión pública al respecto y hasta despreciando a los ciudadanos, a los que permanentemente se les miente mediante la demagogia.
Por si fuera poco este mal de males, estamos en España, país paradigmático en la práctica de la picaresca y la demagogia, donde la aforada e intocable clase política, a través del nefasto sistema de partido, controla y determina a su antojo, sirviendo siempre a sus intereses, tanto la economía, como la prensa, como la justicia. Todo ello supone una ecuación única que termina estableciendo un sistema de interés y de imposición, técnicamente definido como una neodictadura de partido, muy pero muy lejos de toda noción elemental de un sistema constitucional. Por ello, sencillamente por ello, es que se llenan la boca nombrándola hasta la saciedad, con el único objeto de hacer creer a la población que disfruta de tales libertades.