Dinero de todos, corriendo y a toda prisa, para poner en práctica en España, la ambición histórica de los republicanos de crear la dependencia absoluta del poder económico al poder político. Es la naturaleza, el único objetivo que persigue de la imitación intervencionista del plan Bush por parte del PSOE; ese partido que apenas la semana pasada decía que “en España no había ninguna clase de crisis económica” y que su “modelo financiero era envidiado por Alemania, por Francia, por Italia y hasta por los propios Estados Unidos.” Y es que en materia de las izquierdas en España no hace falta esperar a que cojeen para advertir su gran y descarada mentira. Así están las cosas:   

 

         Dinero público para salvar el negocio supraespeculativo de los ricos muy ricos, o sea, la bolsa, los fondos de inversión y todas esas chorradas con que los reyes del poder económico en España: los bancos, hacen y deshacen jugando con los depósitos reales y patrimoniales de las bases sociales. Ni siquiera dinero público para garantizar simplemente esos depósitos que suponen a fin de cuenta la economía real, exigiendo, de paso, la responsabilidad total de quien mal los gestionara desde una entidad crediticia cualquiera. Y por si fuera poco, para mayor desahucio a la verdad y a todo el pueblo español, quien corre a perpetrar semejante tropelía es ese “gobierno” antisistema que se llena la boca en su propaganda diaria de ser “el representante del gasto social,” y sí: “social;” pero entiéndase de las Sociedades económicas y nunca jamás, como es probada su negra naturaleza, ni siquiera de la más elemental necesidad y derecho del ciudadano de a pié. Dinero de todos, pues, corriendo y a toda prisa, para poner en práctica en España la ambición histórica de los republicanos de crear la dependencia absoluta del poder económico al poder político, como parte del consabido modelo centralizado que siempre han perseguido como astillas de un mismo palo, como importadores del modelo estalinista al que nunca han renunciado ni renunciarán jamás. A fe nuestra que es literalmente así. 

 

"Río revuelto y ganancia de las izquierdas."