EEUU deja fuera de la cumbre financiera, incluso del
G-20, a España.
El presidente francés excluyó a España de
las cumbres internacionales en un primer momento, aunque luego “apoyó” su
participación, rematando con sutileza tan comprensible rechazo.
REUTERS | EP
WASHINGTON.- La conferencia internacional
para discutir sobre cómo reformar el sistema financiero mundial se celebrará el
próximo 15 de noviembre y a ella acudirán los dirigentes del G-20, según
anunció la Casa Blanca. Sin embargo, y a pesar de que el presidente francés, Nicolas Sarkozy, aseguró lo contrario, España no
estará presente en las reuniones.
Sin embargo, la Casa Blanca ha prometido al
Gobierno que recogerá sus propuestas para debatirlas en la cita. "No
hubo una decisión de excluir a España", explicó el portavoz de la Casa
Blanca, Tony Fratto, a EFE.
¿Qué va a decir…?
Si se admite a demasiados países
"puede ser un grupo demasiado grande y entonces no se puede llegar a un
consenso sobre cómo avanzar, por lo que la decisión fue ceñirnos al formato
del G20", afirmó Fratto. Semejante argumento desvela la verdad: España tiene en estos momentos
un gobierno hostil a occidente. En el llamado G-20, hay países que están a mil
años del desarrollo de España, como es el caso de Argentina, de Indonesia y la
India, de Turquía, de Rusia, de Brasil e incluso de México. Esta comparación lo
evidencia todo: El actual “gobierno” de España, que no España, es declarado “no
grato” en occidente por su manifiesta actividad hostil contra él. Es lógico, es
comprensible.
"Si España quiere presentar esas ideas
a través de alguno de los líderes individuales que acudirán a la cumbre, o a
través de su representación en la Comisión Europea, desde luego será escuchada",
agregó el portavoz, refiriéndose
obviamente al despropósito ideológico de “la alianza de civilizaciones” y a la
manifiesta incompetencia de un ejecutivo cuya única razón de ser, es la
manipulación de la opinión pública para alcanzar sus objetivos de imposición;
nada más.
"Esta será la primera de una serie
de cumbre que reunirá a los líderes de los países que participan en el proceso
de ministros de Economía del G-20 para discutir sobre los actuales retos económicos",
explicó otro responsable estadounidense que pidió no ser identificado, quien
precisó que la conferencia tendrá lugar en Washington, en la que por nada del mundo puede estar Pedro Solbes,
por su probado carácter perjudicial para cualquier propósito económico. Es
normal; es de entender.
España no forma parte del G-20, que fue
creado en 1999 en respuesta a las crisis financieras de finales de los 90 y al
creciente reconocimiento de los países emergentes. "España, por razones
objetivas y dado su peso económico, debe participar
en esta cumbre", afirmó el martes el “presidente del Gobierno,” José
Luis Rodríguez Zapatero. Un peso
económico alcanzado estrictamente antes del 14 de marzo de 2004, al que este
presidente, ha estado y está diezmando consiente y vertiginosamente, por activa
y por pasiva.
Los miembros del G-20 son los ministros
de Economía y los gobernadores de los bancos centrales de 19 países: Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Francia,
Alemania, India, Indonesia,
Italia, Japón, México, Rusia, Arabia Saudí, Sudáfrica, Corea del Sur, Turquía, Reino Unido y Estados
Unidos.
Además, la Unión Europea también es
miembro y está representada por el presidente de turno del Consejo y por el
presidente del Banco Central Europeo (BCE).
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, había afirmado,
tan sólo unas pocas horas antes, que España se merecía un lugar en esa cumbre después
de que el martes dijera en el Parlamento europeo que a la
reunión podrían acudir el G8 -Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia,
Italia, Japón, Reino Unido y Rusia- y el G5 -países emergentes como China,
India y Brasil-.
La primera intervención de Sarkozy no gustó a Zapatero, que le telefoneó el martes para que cambiara de
opinión.
Este no ha sido el único “choque” entre
Zapatero y Sarkozy, ya que el presidente español no
fue invitado tampoco a la minicumbre
europea celebrada el pasado 4 de octubre con los gobiernos de Berlín, Roma,
París y Londres, aunque más tarde Sarkozy se reunió con él para subsanar el desplante.
Todo ello es consecuencia del inadmisible palabrerío de Zapatero en
Washington.
La cumbre mundial comenzó a gestarse
cuando Gordon Brown
formuló la necesidad de crear un nuevo Bretton Woods, la conferencia que diseñó el actual sistema
financiero en 1944. Brown se convirtió en inesperado
líder mundial contra la crisis y prometió que España estaría representada en
la reunión.
La posterior reunión del pasado día 19
entre el presidente de EEUU, George W. Bush, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y el propio Sarkozy,
perfiló la agenda de reuniones, donde por
razones obvias, no se reconoce al actual “gobierno” de España, como
representante de la voluntad occidental del pueblo español.
Ya verán como al final de esta comprensible exclusión, la culpa de éste y de todos cuantos males provoque Zapatero, será, una vez más, de los Estados Unidos. Estamos asistiendo, sin más, al diseño socialista de la próxima campaña electoral en España. Más de lo mismo. La misma práctica del castrismo en Cuba: “a correr, que viene el lobo.” Completamente comprensible si tenemos en cuenta que les dio resultado en 2008. Pueblo que ignora, pueblo que se manipula fácilmente, y el que no, a pagar por los pecadores. En éstas estamos. ¿No quieres caldo. ? Pues toma seis tazas.