Era del todo esperada la subida de los precios mediante o debido a la subida de sus impuestos. Es en todo lo que ha consistido siempre la llamada política económica de la izquierda. De hecho, han subido desorbitadamente los precios de algunos productos considerados artículos de primera necesidad, pese a que los componentes de sus ciclos de producción han bajado. Ello prueba y evidencia de que estamos ante una subida completamente artificial y especulativa, que fulmina, atenta y sabotea las leyes naturales del mercado. Luego, en lugar de trabajar por el favorecimiento de estas leyes, se actúa perniciosamente contra ellas, arruinando la economía y desestabilizando todos los frentes de la vida social del país ya como primera e inmediata consecuencia. Ha pasado siempre con todos los llamados gobiernos de izquierdas y es lo que está pasando excepcionalmente con este gobierno de extrema y radical condición ideológica. Luego es él y sólo él, el único mal que provoca y acucia esta crisis que vivimos. Es por ello que Zapatero tiene que salir cuanto antes de la Moncloa, para impedir un colapso total e inminente de la economía española y para comenzar a reparar todos los descalabros cometidos por él.
Y ya tardaban en subir los precios de los artículos de primera necesidad, el suministro eléctrico, el gas y naturalmente, el combustible. No lo hacen, como debería ser en último caso, por las leyes naturales del mercado en que se producen y consumen, sino que tal subida se debe a la peor y más gravosas de las causas, por demás antinaturales: la subida de impuestos.
Y es que toda la “política económica” de la izquierda en el mundo y en la historia, siempre ha consistido única y exclusivamente en meter aleatoriamente la mano en el bolsillo ajeno, al que entienden o identifican doctrinalmente como el soportante de su estilo de poder que es exactamente los mismo que su estilo de vida.
Para el mal llamado político de izquierda, toda gestión de la economía desde la concepción de su poder, consiste única y exclusivamente en recaudar especulativamente cuanto produzca la población, sin realizar absolutamente nada para favorecer y ayudar al aumento de los diferentes conceptos de esa producción. Son las prácticas inherentes a una mentalidad soberbia e impositivamente única, que entiende a la ciudadanía sólo como esclavos y no como destinatarios y beneficiarios de una determinada gestión política, la que en estos casos siempre brilla por su ausencia.
No es nada nuevo en las prácticas de la “clase política española de las izquierdas” y de hecho es el denominador común y absoluto en toda la experiencia con ellas. Es por ello que podemos concluir afirmando probada y literalmente que nunca jamás un gobierno político de izquierda ha desarrollado o favorecido siquiera en algo, la economía que practican los ciudadanos. Siempre los gobiernos políticos de izquierdas han actuado perniciosamente sobre todos los frentes de la libertad y los derechos sociales, entre ellos la economía de sus ciudadanos, por la propia naturaleza de la ideología que rige su forma de poder. Es inevitable. Está probado. La política de izquierda y la economía, entre otros frentes, son dos fenómenos encontrados, en absoluto conflicto antagónico, como definen ellos totalitariamente sus diferencias con el resto del mundo. A fin de cuentas, no olvidemos de donde provienen. De tal palo tal astilla.
Repetimos:
Era del todo esperada la nueva subida de los precios mediante la nueva subida de sus impuestos. Es la única “gestión económica” posible en la mentalidad ideológica de la izquierda. Es todo cuanto se puede esperar de ellos a decir de su “política económica” dentro del incómodo y odiado régimen constitucional, ya que fuera de él, que es exactamente lo que persiguen, toda práctica económica consiste literalmente en la esclavización de la población, despojada de toda independencia económica y naturalmente de la propiedad privada, para ser obligada en acto de confinamiento a trabajar única y exclusivamente para un estado todopoderoso, eterno e incuestionable, sin sueldo real y sin derechos de ninguna clase. Ése es el sueño de Zapatero y la única razón por la cual España ha tenido que sufrir todos sus desmanes y agravios perpetrados conscientemente en su procura desde el 14 de Marzo de 2004. Si no lo ha logrado desde entonces, o mejor expresado, si no se ha atrevido a dar el paso de cambiar el sistema mediante decretazo, es porque tiene en frente y opuesta a las propias instituciones del estado democrático y a la propia sociedad civil.