LA PERSECUCIÓN DE RUIZ MATEO

 

Ruiz Mateo, ese gran empresario español sobre el cual el partido socialista  ha practicado una persecución infernal, inmoralmente impune en el tiempo, como toda la naturaleza de los actos en que esta formación se implica, va a entrar en la cárcel, una vez más, producto de semejante asedio e intento de destrucción ya personal. Lo hará por un supuesto delito que en sí mismo, no supone siquiera una simple falta ya no penal, sino de elemental respeto, al lado de los innumerables e inenarrables delitos económicos en que sistemática y naturalmente vive instalado el PSOE. Hablamos de delitos económicos inigualablemente graves, siempre orientados invariablemente al tráfico de influencia y a la financiación de partido, amen del vulgar e insaciable enriquecimiento personal que en la persona de un político y más en la de un funcionario es especialmente delictivo. Y por supuesto qué decir de los incontables e incalificables delitos y crímenes cometidos impunemente es esas otras esferas de la delincuencia en que esta formación incurre por la mera razón de la procura histórica irrenunciable de sus objetivos de poder. Delitos enésimamente más graves en su necesidad imperiosamente vital de impedir el desarrollo de las libertades y de fulminar los derechos socioindividuales logrados, como el único camino posible de instaurar una mentalidad social que acepte sin dilación ni reparos esa calidad de poder históricamente perseguida con los más insospechados métodos criminosos y subrepticios, ahora también en el seno de nuestra pretendida nueva sociedad.    

 

Con las izquierdas fundamentalmente hablando, y con el PSOE como ejemplo excepcional de ello, no pasa un mes sin que aflore alguna noticia que emane de esta naturaleza especialmente corrupta, tanto en lo estrictamente personal como en la calidad del entramado financiero que necesita para desmontar la razón social de la libertad. Noticias que a fin de cuentas y por si fuera poco, no suponen ni por asomo el conjunto de actos delictivos en la esfera que nos ocupa, en el área económica, ya que la mayoría de ellos quedan en el secreto de sus tramas, escapando desgraciadamente al escudriño de la sociedad, que por si fuera poco contempla impotente y desmoralizada como incluso los que salen a la luz quedan en la más ignominiosa de las impunidades. Actos sistemáticos del más grave delito económico, que esconden otros actos de igual naturaleza; pero incomparablemente mayor en número, que suponen el cuerpo oculto del Iceberg.

 

Como ejemplos más inmediatos, en el tiempo, tenemos los sobresueldos y las comisiones millonarias del urbanismo de casi todos los alcaldes socialistas y de todas las mafias del dañino entramado urbanístico; tenemos los viajes privados con gastos millonarios a cuantas de las arcas públicas, de todos, absolutamente de todos los que conforman este ejecutivo que de él sólo tiene el término o lo que precisamente ejecuta corruptamente; tenemos el manejo de información privilegiada más delictiva aún en las manos de los cargos públicos supuestamente encargados del arbitraje, para instigar operaciones de mercados en toda Europa destinada a la consabida e insaciable financiación de partido; tenemos la utilización de los mal llamados “servicios secretos españoles” para suplantar las ejecutivas de las entidades económicas privadas más influyentes en los mercados y en la economía nacional, por testaferros incondicionales que allanen el camino de sus operaciones de partido. En fin, tenemos una larga y casi interminable lista de ejemplos de los más graves delitos económicos, tácitamente definidos en el código penal, en la ley general tributaria y en la regulación de las cámaras de comercio, entre otras, que esta infecta formación comete día a día, y que tienen su parangón o colofón, al menos por ahora ya que con ellos siempre habrá un escándalo mayor, en el instituido centro de operaciones de la financiación de partido que tan  probadamente se ha descubierto en la llamada “oficina económica de la Moncloa,” desde donde se planifican y se ejecutan todas los delitos económicos que ha detectado la prensa  independiente, un día sí y otro también. Tal es el caso de las operaciones encubiertas para impedir el reglamento económico europeo y el acceso libre de las empresas de esta región a los diferentes mercados nacionales; tal es el caso de las millonarias comisiones impuestas ya abiertamente a los constructores de Baleares para enriquecerse personalmente y para remitir directamente y bajo las indicaciones de su cúpula, a la cede nacional de ese partido; tal es el caso del club de “ínter Money” y el negocio privado y deliberadamente especulativo, nada más y nada menos que con fondos públicos destinados al enriquecimiento personal y a la financiación de las operaciones para desmontar el sistema constitucional vigente. En fin, literalmente podríamos estar citando ejemplos sin parar, dado que estamos en España, un país emergente o que pretende emerger en los principios del mundo libre y desarrollado, y que retrocede y se trastoca en ese encomiable intento, precisamente por la acción conscientemente que en su contra procuran éstos, todas las izquierdas antisistemas, con el PSOE a la cabeza, que se hace siempre más delictiva y criminosa aun en su afán desesperado ya no sólo de impedirlo, sino de destruir lo andado. Impedir y destruir las libertades, todas incompatibles con el sistema de poder perseguido por éstos, antes con las armas ( algunas facciones aún en ello ), y ahora mediante estos flagrantes delitos económicos encaminados a desarrollar su arquitectura de poder dentro del sistema para imponer los cambios convenientes desde dentro, a su favor y en detrimento de las masas, parasitariamente, subrepticiamente, mediante la imposición de medidas antisociales disfrazadas de “progresistas” que se dan en el seno de unos entramados de poder y unos mercadeos políticos abominablemente antisistemas, o sea, claramente inconstitucionales. Se trata pues de impedir a toda costa la instauración y el desarrollo de unas libertades ante las cuales es absolutamente impensable siquiera el planteamiento de poder que históricamente ellos han perseguido y que hoy más que nunca persiguen, recurriendo a toda suerte de métodos subversivos insospechados en pos de los cuales necesitan hipotecar la justicia y hacerla funcionar como un mero tráfico de influencia en pos de todos y cada uno de sus abyectos intereses. “Justicia,” esa es la palabra que resuena y el sentimiento y la necesidad que invoca cada uno de los españoles ante semejantes desmanes sin límites. Soñada justicia, por el momento, que de funcionar tan siquiera con su definición elemental, en la carta magna, todos y cada uno de estos enemigos de España y del sistema, desde el mísero ladrón de base en los ayuntamientos hasta este “presidente” del todo ilegítimo que padecemos, que sufrimos precisamente por uno de esos criminales actos de imposición, como lo es en extremo el 11 de Marzo, estarían irremediablemente en prisión; en el caso de éste último, sin duda el responsable directo de todos estos delitos, en ella desde el tiempo suficiente como para no usurpar ese puesto que tan claramente usurpa debido a los atentados de Madrid.

 

Si funcionara la justicia en España, si ésta no fuera un mero instrumento al servicio de los poderes de partido, serían ellos y no el empresario Ruiz Mateo los que irían a prisión.

 

 Terminaremos este artículo, como ya prácticamente terminan todos los artículos sobre todos estos actos impunes que día a día se cometen en España y en esta infame legislatura, contra todas las libertades que precisamente definen el pretendido sistema a instaurar: En los Estados Unidos, todos estos farsantes no durarían ni un minuto en las instituciones y sí enésimos años en la cárcel. Por ello, entre otros motivos, es que toda la izquierda en España criminalizan a esa nación en su fanática propaganda ideológica.

 

Está claro que un futuro gobierno legítimo en España, verídicamente consecuente con el sistema, tendría que resarcir al señor Ruiz Mateo de la única manera posible que demanda hacerlo el caso, siendo además la manera común de hacerlo para todos los españoles de bien.