"LAS CARAS DE ZP"

 

Ha mentido a los españoles día a día, y lo ha hecho con grotesca perversidad y conciencia, análoga a su propia imagen. Ella, es la cara hormigonada e inmutable con que ZP replica ante los españoles sobre sus actos hostiles contra ellos. Ella, a fin de cuentas, no es más que eso: la emisaria, la voz, la trinchera del “presidente” antisistema del 11 de Marzo, que la azuza oficial y mediáticamente para confundir, para distorsionar los hechos y las durísimas verdades que quiere ocultar el PSOE a toda costa. Ella es, a fin de cuentas sólo eso: la que miente, la que da la cara por ZP ante cualquier situación no favorable que le desmerite propagandísticamente; ella es la que comete, a fin de cuentas en nombre del anterior, un flagrante delito de sistema al mentir una y otra vez, al decir y desdecir repetidamente incluso en un mismo día. Ahí están las fastidiosas hemerotecas que a ella le gustaría quemar en esa práctica inherentemente propia de censura y de imposición que supone el eje de la ideología que tan convenientemente profesa. Ahí están sus declaraciones sobre la integridad de un archivo histórico nacional, que esa misma noche fue asaltado con nocturnidad y alevosía para ser entregado a sus compañeros históricos, a los antisistemas republicanos de Cataluña; ahí están las cuantiosas ruedas de prensa diarias, convocadas por ella misma, para asegurar y reasegurar por activa y pasiva que el “gobierno” de ZP no “había negociado, no negociaba ni negociaría jamás con la banda terrorista ETA,” mientras en ese momento, en ese preciso instante y más virulentamente que nunca desde 1998, el PSOIE, ahora incluso bajo la oficialidad del gobierno de España, negociaba con los terroristas la aniquilación total de esa España históricamente odiada. Lo hacía entonces incluso, mientras firmaba El Pacto por las Libertades y se adhería, camuflado, a la ley de partidos contra la ETA. Esta “señora,” con esa cara impávida de granito marmolizado, cuya función es el soportar las arremetidas de la prensa y la interrogación expectante de todos los españoles a costa de un sueldo multimillonario y unos inimaginables privilegios materiales que disfruta  a costa de la “oficialidad de sus funciones,” o sea, a costa de la sobreexplotación tributaria de todos los españoles a los que, en “justo” pago embauca, confunde y desahucia; esa señora esperpénticamente egocéntrica y exhibicionista, nos ha desinformado conscientemente a todos los españoles en todos los momentos claves en que los hechos de la vida nacional han condicionado nuestras vidas, y en proporcionada consecuencia, el poder de los antisistemas en estos negros años para España, desde la ETA, pasando por los nacionalistas gallegos y por los republicanos de Cataluña, coronados naturalmente por ese PSOE invariable que hizo la guerra civil y que no quiso la transición del 78 en aras de ese perseguido poder centralizado eterno e incuestionable. Ella ha sido la encargada de salir a mentir conscientemente, día tras día, cometiendo ese fraude imperdonable que supone el hasta ahora aún impune delito de sistema, que algún día, en la evolución de éste, se castigará con el cese fulminante en el cargo, con la inhabilitación por siempre para ocupar cargos públicos y penalmente además, perseguido de oficio, con fuertes multas y años de cárcel por el detrimento de los intereses de las bases sociales que suponen estas prácticas de mentir sin límites, lo que además refleja el virulento desprecio que estos impositores nos tienen.