LA NUEVA LEY DEL ABORTO DE ZAPATERO.

 

La píldora del día después. No es el único despropósito gravemente  significativo de la llamada “nueva ley del aborto,” pero sí desde luego el más polémico.

 

Los españoles menores de edad, pueden acudir libremente a cualquier farmacia, luego del coito, y comprar dicha píldora sin receta médica alguna y sin consentimiento ni conocimiento siquiera de sus padres. A los progenitores se les niega tajantemente toda intervención moral y psicológica en tal chute hormonal, y en tal situación crítica sexual y psicológica de sus hijos. O sea, que el gobierno de Zapatero sustituye la tutela familiar de los menores.

 

Recordemos como paralelo literal a este decretazo, la campaña del régimen de Fidel Castro a los jóvenes adolescentes en 1982 en que comunicaba directamente a éstos la práctica del legrado en cualquier hospital como método quirúrgico de abortar, entonces al igual que ahora, sin consentimiento ni conocimiento alguno de sus padres. Obviamente, lo que se perseguía no era en lo absoluto asistir a los jóvenes, pues en esas prácticas hubo una alta estadística de jóvenes que quedaron literalmente vaciadas por dentro, sin posibilidad remota alguna de poder tener ni hijos ni relaciones sexuales siquiera, muchas de ellas quedando con tal traumatismo que les condujo directa e inmediatamente a la muerte, sin que los padres tuviesen siquiera la mínima opción de saber quién les intervino y menos aún o qué decir, de emprender algún tipo de reclamación ante el régimen.

 

Citamos este comparativo porque la explicación a esta ley impuesta por el PSOE contra viento y marea, tiene exactamente los mismos propósitos sociopolíticos, o sea ideológicos, que aquella campaña en La Habana: La anulación moral de toda influencia de la familia sobre las nuevas generaciones, siempre objeto excepcional de adoctrinamiento por el poder la izquierda, siempre hay que repetirlo, toda ella la misma en cualquier lugar y tiempo.

 

Pues simple y llanamente semejante ataque a la familia en uno y otro ejemplo, responde a la necesidad vital e irrenunciable de estas formaciones, de impedir la transmisión generacional de valores en uno y otro país, históricamente occidental y cristiano. La familia ha significado siempre la principal resistencia social a la homogenización forzosa de la sociedad que tanto el castrismo como el PSOE han pretendido histórica e irrenunciablemente como condición vital para su mera supervivencia política. Baste decir que la familia, como cualquier núcleo social independiente en sí mismo, ha sido siempre el antitodo de toda dictadura marxista y por ende, el objetivo especial de toda su guerra de sistema, partiendo siempre de la fulminación del individuo como tal.

 

 A fe nuestra que por ello y sólo por ello es que el PSOE ha sacado esta ley impuesta y dinamitera de la idiosincrasia moral de la familia española, de la que precisamente emana la moralidad más tradicional de la familia cubana. Pues todo el fondo de esta cuestión y de esta noticia que analizamos, se reduce siempre al mismo objetivo: la transformación conveniente y artificiosa de la sociedad y de su molesto sistema de convivencia natural, atacando siempre sus cimientos: Al hombre como individuo y a la familia como institución absoluta de su identidad, de su voluntad.  

 

Era, es y siempre será de esperar semejante intento de sabotaje social, pues hablamos literalmente de astillas de un mismo palo.