Análisis de la situación. Sobre las recientes declaraciones televisivas de Muamar Gadafi.
La clave:
(La cuestión, es provocar o
forzar una intervención armada desde el exterior, fundamentalmente de Estados
Unidos, para intentar aunar in extremis a la población
en torno a la “defensa ante el invasor extranjero” y de esta manera, como poco,
perecer como un “héroe apoyado por su pueblo” y no como lo va a hacer: como un
tirano repudiado por éste.)
Como parte de la consabida propaganda de guerra, o sea, de la más abyecta desinformación, el tirano libio, acorralado y desesperado, ha intentado dos cuestiones claves, en su reciente discurso televisivo, para salvarse: La primera es asociar la autentica rebelión popular con la banda terrorista de Al Qaida, con la que siempre ha sido un estrecho colaborador en su guerra común contra occidente. El objetivo es confundir a la opinión occidental y lograr que los gobiernos de esos países le brinden ayuda política y hasta militar para sofocar las revueltas. (El lector puede extrañarse, pero éste es en sí un objetivo de manual.) La segunda cuestión, es provocar o forzar la intervención armada desde el exterior, fundamentalmente de Estados Unidos, para intentar aunar in estremis a la población en torno a la “defensa ante un invasor extranjero” y de esta manera, como poco, perecer como un “héroe apoyado por su pueblo” y no como lo va a hacer, como un tirano repudiado por éste. Si en este empeño, logra la presión internacional a favor de su régimen e incluso la intervención armada de países históricamente antioccidentales temerosos de que tales revueltas lleguen a sus respectivos feudos, entonces Gadafi tendría la ocasión no sólo de aplastar la revuelta popular, sino incluso de salir reforzado de ella. A esto se debe su actual campaña propagandística que como estricta psicología de guerra, ha comenzado ayer, convocando a los medios de prensa. Por el momento ya hay quienes hablan de una “mediación política en el conflicto” donde estén convenientemente, junto a los países occidentales, todas esas dictaduras históricamente afines y cómplices del régimen sanguinario de Muamar Gadafi.