LA VERDADERA Y ÚNICA CAUSA DE LA CRISIS ECONÓMICA QUE ATRAVIESA ESPAÑA.
Imagine que usted compra un coche, un yate, una casa y un piso en el centro de su ciudad y deja de pagar tanto las letras correspondientes como el consumo diario del mercado de alimentos con cargo a su tarjeta y hasta impaga los impuestos que genera su actividad. ¿Qué pasaría.? Pues pasaría que el desastre personal no pararía en la pérdida de sus posesiones, sino que le llevarían a los tribunales para exigirle y obligarle a satisfacer tanto la deuda como sus intereses. O sea, que usted responde o le obligan a responder económica, judicial y penalmente si fuera el caso, de sus incumplimientos y obligaciones.
Ahora imagine la misma situación para el caso de aquellos individuos que, aforados como élites públicas, gastan el dinero de los contribuyentes, de los ciudadanos, literalmente a su antojo y parecer. Esos individuos que, sin contar con el criterio de los ciudadanos que pagan, hacen y disponen de los recursos, no como si fuera una empresa donde hay que racionalizar, sino como si fuera una mina inacabable y gratis, como si fuera un libre albedrío cuyo resultado no tendría ninguna clase de consecuencia para ellos. Luego, ¿ qué pasaría con la deuda que genera esta conducta más o menos análoga al primer caso. ? Pues sencillamente nada, o sencillamente todo lo contrario. Él no se quedaría sin la fabulosa casa que se compró con estas prácticas, ni nadie le quitaría su lujoso yate, ni su superpiso, ni dejaría de comprar los más selectos alimentos, ni le quitarían siquiera la literalmente multimillonaria jubilación. En tanto y como consecuencia del deshacer de ese individuo sordo y autoencumbrado, todos los demás, todos los ciudadanos con rentas modestas, sí perderían su modesta casa; sí perderían su viejo coche y sí perderían su modesto y honrado trabajo.
Entonces usted diría que, como en el primer caso, este derrochador sin control, este malversador de fondos, debería ser llevado ante los juzgados y en la más estricta y justa consecuencia, debería responder de tal desatino, de tal fraude, de tal delito, con todo su patrimonio y con las sanciones penales que correspondan. Tal consecuencia sería sencillamente de ley y de justicia y todo ser viviente la consideraría como evento obligado para creer, para confiar para trabajar en ese sistema político de todos que tanto propagandizan esas mismas élites interesadas. Pero no. Pues no. Sencillamente y contrario a toda la lógica y la obviedad del mundo: no y mil veces no. Nada de eso ocurrirá y la razón hay que buscarla en el mismísimo sistema representativo que descarrila ante la imposición del interés personal de las clases conceptualizadas o autoconceptuelizadas como “élites políticas.” Muy por el contrario, semejante “delincuente público” será encumbrado y agasajado con todas las comodidades materiales excepcionales por el resto de su vida, llevando ésta exactamente lo mismo que si se tratara de una estrella de cine o del fútbol.
Pues en el primero de los casos se aplica “la ley y el sistema” y para el segundo la más total y absoluta impunidad y por ende, la más descarada la burla sobre todo aquel que con su trabajo sostiene a este sistema tan claramente rectificable y evolucionable.
A partir de este ejemplo, la misma situación se da con todos y cada uno de los frentes de funcionamiento de la sociedad que desde las alturas se intenta dibujar como perfecta, convenientemente para ellos como perfecta. Por todo ellos y por muchas otras razones de peso que no se citan aquí y que ocurren día a día como paradigma del fraude y del timo sobre los ciudadanos, podemos concluir que el sistema representativo es el problema de fondo muy al margen de que pueda existir ocasionalmente o temporalmente algún aforado con conducta honrada en la ejecutiva de éste. El sistema representativo siempre será un fraude, porque supone ante todo un modo de vida excepcional para las encumbradas “élites públicas” que siempre terminarán necesariamente tiranizando al ciudadano como única y ultima fuente de su sostenimiento.
Piense usted en ello y verá….
Si despierta usted a esta razón, siga leyendo nuestra página, ya que en ella encontrará todas las sencillas acciones que deberá usted emprender si quiere arreglar este mundo francamente mejorable.