El Pueblo de Oleiros se opone a la importación de la dictadura castrista en el municipio, lo que refleja sin dudas este monumento infame y lo que supone sin más todas las manifestaciones de “gobierno” del alcalde Ángel García Seoane.

El Pueblo de Oleiros no quiere que se haga apología del terrorismo con su dinero, ni que se haga ideología política sin su consentimiento.

Reacción popular a los símbolos dictatoriales que impone el alcalde pro castrista.