El pasado viernes 4 de julio se celebró un pleno a petición del Partido Popular de Oleiros, en este ayuntamiento, donde esta formación y el resto de los partidos políticos tenían la intención de votar la retirada del infame monumento al Ché Guevara, impuesto una semana antes por el fanático alcalde de este municipio. Pues este Alcalde antisistema, impidió una vez más que se realizara esta votación, negando al resto de los partidos políticos su función representadora de la voluntad manifiesta de las bases sociales a las que ignoró deliberadamente y a las que desprecia con soberbia extrema. Tanta soberbia sin límites expresó en esta ocasión, dada la naturaleza de su exacerbado odio a la libertad, que cuando el concejal del PP, el señor Pablo Cobian exigió que semejante negativa ilegal constara en el acta del pleno, como obliga tácitamente la ley procesal de administraciones públicas, este alcalde de impune delito coaccionó a la funcionaria del registro para que no lo reflejase en el documento. No exageramos en lo absoluto, sino que así ocurrió literalmente. ¿ Cómo es posible semejante desparpajo, semejante delito impune,? se preguntarán vosotros. Pues es posible gracias únicamente a la espiral antisistema y antiespañola que consume a toda la nación desde el 11 de Marzo de 2004 y que, entre otras cosas no menos deplorables, ha provocado nuevamente el desembarco masivo de los castristas en España, más aún que en los peores momentos del felipismo. Por ello es que se siente intocable este alcalde de la dictadura. Por ello es que se cree y actúa por encima de la ley, atropellando a toda la población de Oleiros e imitando exactamente la guerra perenne que su idolatrado Castro le ha hecho siempre al pueblo de Cuba.  

 

“¿Tú crees que soy gilipollas?” Así le espetó el fanático alcalde pro castrista al concejal del Partido Popular en el municipio de Oleiros, cuando éste definió la imposición del monumento al Ché como un “acto prepotente y totalitario,” más aún al no someter a votación en el pleno semejante homenaje a semejante asesino. Para que los cubanos que nos leen entiendan esta obscena palabra del bajo mundo español, ésta equivale literalmente a decir en Cuba: “comepingas.” Pues sí, este es el nivel y la naturaleza de este pelele de Castro, de este títere miserable y arrogante cual aprendiz de tirano, que se autodefine como un ferviente marxista y cuyas expresiones, además, lo evidencian sobremanera. Pues sin limitar en nada esa conducta desfachatada y dictatorial, continuó diciendo:“ Yo no soy gilipollas. Si someto a votación la colocación de la estatua, ustedes lo impedirían. Así que la pongo y se acabó.” Juzguen vosotros mismos. Ahí tienen al prepotente prevaricador, al dictador que desprecia toda regla democrática, al enemigo del estado de derecho en toda su expresión. Su decisión de imponer el monumento del asesino Guevara ni siquiera le viene por iniciativa propia, sino que se da por indicación de sus apadrinadores, los omnipresentes castristas que en todo momento le acompañan. Este monumento al ché en Oleiros ha sido impuesto directamente por la subversiva dictadura castrista en España, a la cual este enemigo de la libertad, otrora perteneciente al partido comunista, se pliega con incondicionalidad y fanatismo, despreciando y atacando todo clamor contrario. Y lo hace fundamentalmente porque sabe que el sistema no reaccionará jamás con la contundencia que debiera ante semejante delito de sistema, ante semejantes prácticas liberticidas. Es por tanto obvio que queda de la población de Oleiros plantar cara a este vasallo de la tiranía castrista, la que intenta importar y establecer sin más en el municipio, en este municipio excepcionalmente sembrado de apología del terrorismo.