Gadafi aprovecha el terremoto de Japón, para bombardear más que nunca a la población civil de Libia.
Gadafi aprovecha la desatención del mundo a la guerra popular contra su régimen, por lo ocurrido en Japón.
Mientras la prensa occidental se centra única y exclusivamente en las “consecuencias atómicas” del terremoto de Japón, haciendo con esto que la atención de la opinión se disocie de la revuelta popular en Libia, Gadafi aprovecha para bombardear indiscriminadamente y más que nunca a la indefensa población Libia. El argumento del régimen del tirano, es que lo hace contra los insurgentes, pero lo cierto es que identifica abiertamente a toda la población que no se halle bajo los territorios que controla, como insurgentes. Como se trata de una revuelta popular en toda regla, el dictador ha dado la orden directa de que se identifique a toda la población que no se halle bajo su control, como rebeldes, y por tanto, la considera blanco directo de sus ataques aereos, lo cual está llevando a cabo sin piedad ni límites, naturalmente ante la ambigüedad y la cobardía de occidente, al que el terremoto de Japón le ha venido como anillo al dedo para desentenderse de sus responsabilidades.
Concretamente en España, donde la prensa está casi completamente mediatizada por el sistema institucional, está pasando este fenómeno que consiste en focalizar la atención de la opinión hacia todo aquello que merme una exigencia civil de intervención del gobierno en Libia.
Por cierto, recordamos una vez más, desde aquí, que Gadafi llamó directamente a Zapatero a principios de este mes, para pedirle más aviones, más armas de asalto, y sobre todo para pedirle una intervención a su favor ante la unión europea, similar a la que realizó a favor del castrismo en 2006 ante la oleada represiva de ese régimen. Recordamos que en aquella ocasión, mientras el mundo comenzaba a pedir el final de la dictadura castrista, Zapatero logró que la UE levantara la condena política sobre el régimen castrista e incluso hizo que se favoreciera de “ayudas” económicas directamente de los fondos públicos europeos en concepto de “ayuda al tercer mundo.” Aunque la falacia no necesita mayor comentario recordamos desde aquí que ese concepto de ayuda económica de la Unión Europea, está condicionado al desarrollo paralelo de la democracia y del respeto a los derechos humanos en aquellos países que la reciban.
Y es que cuando el enemigo lo tenemos en casa, exactamente lo mismo que el cómplice chantajeado que sede, los enemigos del sistema de derecho no tienen límites ni a la hora de pedir, ni a la hora de actuar.
En estos momentos en que escribimos, Muamar Gadafi está masacrando mediante bombardeos aéreos de tecnología made in España, Francia y Rusia, a toda la población no controlada a la que, no sin razón, la identifica como foco de la sublevación contra su régimen.
En restos momentos, desde los aviones de Gadafi, no se distingue concientemente entre baterías antiaéreas rebeldes y núcleos de población civil.
Lo que está ocurriendo en estos momentos en Libia es un genocidio absoluto, es un crimen contra la humanidad.