GADAFI DEBE SER JUZGADO POR CRÍMENES CONTRA LA HUMANIDAD.
Todas las dictaduras del mundo, absolutamente todas, de una u otra manera, están ayudando al dictador Muamar Gadafi a recuperar su poder. Lo hacen por la obvia razón de parar a toda costa el desplome de sus hegemonías sobre sus pueblos y para transmitir el mensaje a los hombres que oprimen, de que es imposible luchar contra sus dictaduras.
En este empeño, todos, absolutamente todos los servicios de inteligencia de todas las dictaduras, están ayudando al dictador libio en su sangrienta recuperación del territorio perdido por la revolución popular. Luego la pregunta que queda es la siguiente: ¿ Quién, en contrapartida, ayuda a los rebeldes en esta guerra con medios absolutamente desiguales.? Pues la respuesta es que sencillamente nadie, absolutamente nadie.
Desde el comienzo de las revueltas en Libia, todas las “declaraciones obligadas” de los políticos de los países occidentales no han supuesto más que un palabrerío hipócrita, vacío, esquivo y muy a regañadientes, pues la cultura institucional del poder en estos países se ha convertido en estos últimos diez años y hoy más que nunca, en no mojarse ni comprometerse por nada ni por nadie, en actuar en todo momento con la apariencia más estereotipada y vacía siempre a la procura de embaucar esa mente social acomodada mecánica e inercial que sustenta el nefasto poder de las élites. Por ello tanta ambigüedad y tanta insensibilidad ante la brutal masacre que en estos momentos está acometiendo Gadafi contra el pueblo libio.
La causas concretas por las que estas “élites políticas” de occidente le dan la espalda al pueblo Libio son básicamente dos:
1- Hay una izquierda antisistema cada vez más determinante en el seno de los países de occidentes, que están incondicionalmente a favor de la dictadura de Gadafi y de cuanta dictadura antisistema haya en el mundo, que cada vez determina más a los gobiernos, sean estos del color que sean.
2- Razones político-económicas, generalmente relacionadas con otras potencias como Rusia y China, que marcan la conducta política internacional en relación a esos regímenes.
Digan lo que digan unos y otros, todos los países occidentales, desde el primero hasta el último, tenían que estar allí en Libia, asumiendo su responsabilidad, cuanto menos en el otorgamiento y la defensa de los derechos humanos en el mundo. Digan lo que digan estas formaciones izquierdistas y antisistema, valga la redundancia, tanto internas como externas, todos los ejércitos occidentales tienen la obligación de estar allí, en Libia y en todo lugar del mundo donde un tirano pisotee a un pueblo indefenso.