LAS POSICIONES QUE GANA GADAFI.

 

Gadafi no reconquista los territorios de su régimen mediante el combate terrestre, pese a su enésima superioridad de medios respecto al pueblo sublevado. No lo hace, porque en los intentos anteriores, toda contraofensiva emprendida ha terminado en derrota y en repliegue. Así es que desde que comenzó la sublevación del pueblo ha ido perdiendo terreno hasta quedar confinado en la ciudad de Trípoli. Es por ello que ha recurrido a la única táctica posible, si bien efectiva, no menos cobarde y criminal: la de bombardear incesantemente desde el aire a toda la población, aprovechando que ésta no tiene ni aviones ni pilotos. Ha aprovechado que el armamento con que cuanta el pueblo no es otro que el que a duras penas le ha arrebatado a su régimen, para cargar contra éste con un método que le permita asestar golpes de aniquilación masiva sin correr el riesgo de ser diezmado en dicho ataque.

 

Si no es por los feroces ataques indiscriminados desde el aire, Gadafi hoy por hoy hubiese estado ya en manos del pueblo sublevado, que no ceja en su empeño de hacer justicia, mediante su captura final. Él lo sabe, y por eso está dispuesto a todo aprovechando la inacción internacional y el apoyo que recibe de Al Qeaide y de otros regímenes como el de Irán, el de Castro y del de Chavez.