FIN DEL SISTEMA CONSTITUCIONAL EN VENEZUELA Y PROCLAMACIÓN OFICIAL DE LA INSTAURACIÓN DE LA DICTADURA MARXISTA DE HUGO CHÁVEZ. UN PROCESO EMANADO DEL PLAN CASTRO PARA VENEZUELA.

 

El mismo cuento, la misma ruta.

 

Éstas, no son simples bravuconadas. Tampoco representan valentía alguna y ni siquiera encierran una intención veraz de ser consecuente con sus excreciones, si tales improperios y tal crisis desatada, desembocara en un conflicto armado con el primer mundo. De eso nada: estas aspaventosas y engoladas bravuconadas son un paso muy estricto, previsto en esa hoja de ruta hacia la instauración plena de la dictadura bolivariana, entendida obviamente como dictadura marxista centralizada, o sea, como el modelo cubano del que emana, a fin de cuentas, semejante plan. Con estas bravuconadas se persigue la incitación, en la ya maleable mente social venezolana, de un obcecado sentimiento de odio contra un enemigo externo ideal, definido en el extremo concepto del mal y señalado como el peligro extremo y siempre inminente para Venezuela. O sea: el cuento del lobo aplicado en Cuba. Pues sólo con este sentimiento inoculado artificialmente como un estado psicótico y perenne de guerra patriótica contra ese “enemigo externo despiadado y monstruoso,” con el que se relaciona convenientemente el sistema constitucional de Venezuela, y con el que se relaciona a todos los opositores a la dictadura cubana en Venezuela, es con lo que se logra la aceptación social o cuanto menos una determinada aceptación social de la inminente proclamación del fin de tal sistema constitucional y del anuncio oficial, en Venezuela, de la instauración de la revolución socialista bolivariana. En resumen: estas bravuconadas señalan la inminente proclamación de la dictadura socialista en Venezuela. Vivir para ver.