NO A LA DICTADURA CASTRISTA DE HUGO CHÁVEZ.

Hoy Venezuela se la juega, inmerecidamente. Le imponen un referéndum que de tal sólo tiene la labor de inteligencia del departamento América del DGI de Fidel Castro, para obligar a toda la población Venezolana a aceptar al adlátere y títere de este tirano entre tirano indefinidamente, en lo cual, va toda la suerte futura de su dictadura, de la dictadura cubana. En consecuencia y como causa de todo el infortunio que ahora padece ese pueblo hermano, está el mismísimo castrismo, que se juega su supervivencia queriendo imponer su criminoso régimen desde Venezuela y al resto de la América Latina, mediante el tiranuelo Hugo Chávez. Por tanto, está en inminente peligro la mismísima libertad y el mismísimo sistema constitucional del pueblo Venezolano, condenado, si nadie no lo remedia, a padecer la inigualable experiencia del pueblo de Cuba.
Pues ahora, el mundo tiene la oportunidad de rectificar lo que entonces supuso hasta la actualidad un cobarde y cómplice abandono de la suerte de un pueblo, ahora en la estricta repetición de los mismos pasos de entonces, hacia la dictadura castrista, esta vez en Venezuela. Ahora el mundo tiene la oportunidad de hacer respecto a Venezue4la, lo que entonces no hizo respecto a Cuba. Luego cabe formular la pregunta del millón: ¿ Hará algo el mundo occidental con su innegable obligación globalizadora para impedir la instauración de la dictadura castrista en Venezuela.? La respuesta es muy obvia y desgraciadamente muy triste para esos pueblos indefensos y abandonados a su suerte. Luego es evidente que debemos responder con el único método que le repele y le destruye, confiando sólo en nosotros mismos para aplicarlo, para librarnos de semejante mal. Debemos emprender una carga como nunca jamás se ha visto para librarnos de todos ellos, de todos esos dictadores que significan ni más ni menos que los enemigos de todas las cosas a los que sólo se les para oponiéndose firmemente no sólo dentro de la población afectada sino en el mundo entero, con el apoyo de todos los hombres de bien. A todos esos dictadores, para que desaparezcan por el simple bien de la humanidad, es necesario hacerle literalmente la guerra, utilizando si afuera preciso sus mismas armas.
Por tanto y como primer paso de esta guerra imprescindible y vital por la libertad y los derechos de un pueblo, es necesario que salga el no a Hugo Chávez; un NO contundente y rotundo, y con él, el no a la cubanización de Venezuela. Este domingo hay que gritar al mundo un rotundo no a la dictadura castrista de Hugo Chávez.