TRAS LA CUBANIZACIÓN DE VENEZUELA

 

La Cubanización de Venezuela y la fórmula que se está aplicando para hacer sobrevivir, con garantías, a la dictadura castrista más allá de la muerte del tirano.

 

“El comandante Chávez” no es una expresión coloquial; sino que tiene un significado muy concreto en la hoja de ruta marcada por el propio Fidel Castro, en pos de su propio y estricto interés. Descúbrela en este artículo de LaCubaHispana. 

Es la única fórmula valedera para el DGI, dada la circunstancia mundial en que vivimos, para hacer trascender la dictadura castrista más allá de la muerte del tirano.

 

Lo hemos dicho contundentemente claro; lo hemos repetido incesantemente y hasta la saciedad, y lo volvemos a decir sin rodeos: Todo cuanto ha ocurrido, está ocurriendo y ocurrirá en Venezuela, con Chávez, es un plan castrista. Absolutamente nada de ello ha sido azaroso ni fortuito, sino que responde a una planificadísima hoja de ruta, a cargo del departamento América del DGI, con intervención muy directa y expresa del tirano de Cuba, para instaurar la dictadura marxista de Venezuela, completamente análoga o calcada a su “revolución.” Los pasos para ellos son exactamente los mismos. Revisad la historia y lo comprobaréis. Pero este plan va aún más lejos que la inevitable, simple y criminosa cubanización de Venezuela. Y es que contempla la unión política y administrativa de varios países de Latinoamérica en los que ha tenido éxito la subversión sistemática del régimen de Fidel Castro, los cuales serán liderados por el ya “Comandante Chávez” y a los que propagandísticamente se les llamará “la revolución y la integración Bolivariana.” El objetivo de este bloque es obvio: crear un conjunto de países marxistas integrados, que progresivamente vayan funcionando como un solo país, hasta su instauración como tal, en el seno del cual sobreviva o perdure la dictadura castrista mucho más allá de la muerte del tirano. Esta “integración” desvela toda una situación concluyente: Por una parte, Castro no se fía en lo absoluto de la generación siguiente que utilizó para hacer su criminosa revolución. Nadie; pero absolutamente nadie fuera de su cerradísimo circulo de confianza generacional, le inspira alguna clase de confianza para proseguir la revolución con alguna clase mínima de garantías de continuidad. Por ello ha preparado muy conscientemente a Chávez para tal labor, debido a que simplemente, de la continuidad del castrismo sin Castro depende literalmente la perseguidísima entrada gloriosa de éste en la historia. Dicho de otro modo: si la revolución de Castro se desmorona inmediatamente tras su muerte, caerá irremediablemente sobre él la sentencia de la historia de que todo su proyecto revolucionario se debió única y exclusivamente a su imposición. Ello significará, sin más, la sentencia condenatoria de la historia. Por ello tiene que evitar tal episodio a toda costa. Por ello necesita que la revolución trascienda mucho tiempo de su muerte; porque es la única manera de que la historia acuñe una absolución sobre su persona y relacione por siempre la instauración de la dictadura castrista con la voluntad manifiesta del pueblo cubano. Simplemente de eso va todo. Ese es todo el plan de inteligencia que en estos momentos se está aplicando, a contra reloj, por si muere o por la ya consumada muerte de Castro, donde el próximo líder de la revolución castrista es, sin duda alguna, “el comandante Chávez.”    

 

 

OBSERVACIONES: FIN DEL SISTEMA CONSTITUCIONAL EN VENEZUELA

 

Las bravuconadas del adlátere de Fidel Castro en Venezuela

 

Éstas, no son simples bravuconadas. Tampoco representan valentía alguna y ni siquiera encierran una intención veraz de ser consecuente con sus excreciones, si tales improperios y tal crisis desatada, desembocara en un conflicto armado con el primer mundo. De eso nada: estas aspaventosas y engoladas bravuconadas son un paso muy estricto, previsto en esa hoja de ruta hacia la instauración plena de la dictadura bolivariana, entendida obviamente como dictadura marxista centralizada, o sea, como el modelo cubano del que emana, a fin de cuentas, semejante plan. Con estas bravuconadas se persigue la incitación, en la ya maleable mente social venezolana, de un obcecado sentimiento de odio contra un enemigo externo ideal, definido en el extremo concepto del mal y señalado como el peligro extremo y siempre inminente para Venezuela. O sea: el cuento del lobo aplicado en Cuba. Pues sólo con este sentimiento inoculado artificialmente como un estado psicótico y perenne de guerra patriótica contra ese “enemigo externo despiadado y monstruoso,” con el que se relaciona convenientemente el sistema constitucional de Venezuela, y con el que se relaciona a todos los opositores a la dictadura cubana en Venezuela, es con lo que se logra la aceptación social o cuanto menos una determinada aceptación social de la inminente proclamación del fin de tal sistema constitucional y del anuncio oficial, en Venezuela, de la instauración de la revolución socialista bolivariana. En resumen: estas bravuconadas señalan la inminente proclamación de la dictadura socialista en Venezuela. Vivir para ver.