Tanta culpa tiene el asesino como la mano cómplice sin la cual sería imposible tal asesinato.
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Estuvo en huelga de hambre, desde el 2 de Diciembre de 2009 hasta el 23 de este mes en que murió. Protestaba por la situación infrahumana y el trato vejatorio a los presos políticos, así como por la inexistencia de caso penal alguno en ninguno de los presos políticos cubanos. Su delito: el pensar diferente al régimen de Fidel Castro y el militar en un partido político contrario a la dictadura. Por eso y sólo por eso, cumplía 36 años de cárcel. El cuatro de Febrero del presente año, ante el agravamiento de su estado y ante la firme resolución de protesta de Orlando Zapata, Fidel Castro dio la orden de dejar de suministrarle agua para “ver si se muere de una vez,” conforme le comentó a su hermano Raúl. El 23 del mismo mes, Orlando moría por un fallo general de su organismo, provocado y acelerado por la falta de hidratación en una celda con altísimas temperaturas. Si esto no es un asesinato más, directamente perpetrado por las manos de Castro y por todo el castrismo cómplice tanto dentro como fuera de la isla, podemos suprimir de nuestro sentido común y elemental toda noción de crimen de ahora en adelante.
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Ha muerto Orlando Zapata, un preso político cubano cuyo delito fue única y exclusivamente la protesta verbal contra la dictadura de Fidel Castro. Mala noticia para todos los cubanos que, con indecible tristeza y también con enorme impotencia se preguntan por qué la acción excepcionalmente criminal del régimen de los Castros sobre ellos es sistemáticamente ignorada por el mundo, y hasta aplaudida por una parte de éste, incluido como ha sido siempre el caso, a toda la izquierda española con el todopoderoso PSOE al frente. Mala noticia pues para ese PSOE que recalcitrantemente marxista y dictatorial se disfraza ahora de “demócrata sólo con su discurso hoscamente demagógico para lograr en España los mismos objetivos por los que inició en este país la guerra civil en 1934. Y decimos mala noticia, porque para este PSOE fanáticamente dictatorial de Zapatero, el sufrimiento de todo el pueblo de Cuba y en particular el de todos los presos políticos cubanos, es la evidencia de su complicidad criminal con el régimen de Fidel Castro cada vez que envía a Moratinos y a José Blanco para llevar de España financiación pública y privada destinada únicamente al sostenimiento de semejante régimen. Una complicidad declarada y sin límites, que se refleja o se delata muy claramente con el desprecio, el odio y el desdén que sienten y manifiestan estos testaferros de Zapatero contra los presos políticos cubanos cada vez que pisan La Habana; unos presos políticos de los que niegan su existencia, actuando contra toda la oposición interna y contra el exilio en general, cada vez que vuelven una y otra vez a viajar a la habana, para celebrar con sus compañeros de ideología, la instrumentalizada política pro castrista de Zapatero en el seno de la Comunidad Europea y en todo el mundo. Y también decimos mala noticia para estos cómplices del castrismo, porque esta nueva muerte a manos de su idolatrado régimen pone en evidencia la verdadera y obcecada naturaleza cómplice del PSOE hacia esta sanguinaria dictadura, cuyo sistema de poder adora y envidia.
Para el dictatorial PSOE, con el rol grotesco que le toca representar en estos tiempos en el “gobierno de España y en el de turno de la comunidad europea” y bajo el cual siempre aflora a raudales toda su naturaleza patológicamente dictatorial, la represión criminal del régimen de Fidel Castro sobre el pueblo cubano no debe desaparecer sino que debe darse en silencio, sin que llegue noticia alguna de ella al resto del mundo, para seguir intercediendo política y económicamente a su favor ante ese mundo desinformado y ajeno o de espaldas a la realidad cubana. Para Zapatero, lo único que importa es mantener abiertas de par en par las puertas políticas y económicas de la comunidad europea al intocable y defendido castrismo. Una apertura de apoyo manifiesto y sin límites, que provocó el propio Zapatero por iniciativa y presión propia en el 2006, por la cual se canceló el veto que Bruselas mantenía sobre tan sanguinaria dictadura. Todo un acto de cobarde complicidad criminal que explica y define a este miserable personaje, nunca mejor definido, enemigo del pueblo cubano y de toda la libertad en España.
Esta muerte, que tan claramente señala a su verdugo, a su asesino, salpica a borbotones a todo aquel que haya sido cómplice de ella, entendiendo a todo aquel por cuya acción el régimen de Fidel Castro haya podio sobrevivir y mantenerse hegemónico sobre el indefenso pueblo de Cuba, asesinando directa e indirectamente a los cubanos a título individual. Decimos claramente desde aquí, que sin la acción de sostenimiento político y económico del PSOE en el mundo a favor de la dictadura de Fidel Castro esta y todas las muertes anteriores no hubiera sido posible, Decimos claramente desde aquí, que el PSOE tiene desde hace tiempo las manos manchadas de sangre no sólo de españoles, sino de cubanos inocentes.
Es un buen día para encajar por siempre en nuestra memoria y en nuestros corazones, la imagen de todos y cada uno de los culpables de ésta y de todas las muertes de cubanos a manos de semejante dictadura criminal y de sus aliados en el mundo. Será necesario recordarlo para hacer una auténtica política de justicia sobre todos ellos en una Cuba pos castrista y sin el castrismo. Recordemos muy claramente ese dicho popular cubano de “tanta culpa tiene el que mata a la vaca como el que le aguanta la pata,” y que a nadie le quepa ninguna duda que toda la izquierda española con el PSOE excepcionalmente a su cabeza, han puesto en manos de la dictadura de Fidel Castro el cuchillo homicida de todos estos asesinatos, e incluso ha sujetado con sus propias manos en el confinamiento actual a todo el pueblo de cuba para que se perpetre el crimen.
No lo olvidemos jamás y actuemos en consecuencia cuando llegue nuestra libertad.