GADAFI DA LA ORDEN DIRECTA DE ANIQUILAR A TODA LA POBLACIÓN LIBIA QUE SE OPONGA A SU RÉGIMEN.

 

 

 

Ese monstruo asesino, con ningún tipo de conexión psicológica con lo humano que supone la personalidad dictatorial de Muamar Gadafi, y que es exactamente la misma que la de Fidel Castro, ha dado orden en su acorralamiento, de disparar contra toda la población indefensa que clame por su libertad. Ha dado la orden de disparar a matar, directamente contra la población civil e indefensa, tanto a sus tropas de tierra como a la mismísima aviación que abre fuego desde helicópteros y desde cazas de combate. Nunca se había visto nada semejante, a decir de que un dictador diera la orden directa y expresa de disparar, con todos los medios del ejercito, sobre su propio pueblo, con la intención de aniquilarlo físicamente. Más allá del sinigual acto criminal, estamos ante la guerra de los dictadores contra la libertad. En este momento en que escribimos, las noticias que llegan de Libia son de miles y miles de muertos en tan sólo dos días. La policía secreta está sacando a las familias casa por casa para obligarlas a apoyar a Gadafi, y en caso de negativa son asesinados en el acto mediante acribillamiento sin piedad. Tal acto de soberbia asesina no se había vivido en el mundo e incluso supera a las checas de los países estalinistas, al propio Estalin e incluso a las prácticas del racismo hitleriano en Europa. Por esta razón es que señalamos desde aquí, que el mundo occidental está obligado a intervenir por dos razones cruciales: La primera la razón moral, que obliga a acciones contundentes para detener tal hegemonía; la segunda, es la responsabilidad globalizadora que tiene políticamente el sistema de derecho en el mundo de intervenir allí donde un dictador doblegue a un pueblo indefenso.

 

 

 

 

 

 

 

 

Gadafi caerá a manos del propio pueblo sometido y anegado en sangre por él, de eso no hay dudas; pero será un acto de cobardía y en muchos casos de complicidad, el que las naciones occidentales no intervengan para impedir que el final del dictador sobrevenga a costa de mucha más sangre de inocentes.

 

Occidente tiene una responsabilidad ineludible, que por desgracia, por la experiencia, por la ambigüedad de la clase política y muy sobre todo los la complicidad de los elementos antisistema que por meras razones de complejo polñítico alberga en su seno, no podrá cumplir.  

 

Está claro que “a todo cerdo le llega su San Martín.” Las redes sociales de la comunicación de la nueva era han sido el instrumento vital para este detonante de rebelión de los pueblos árabes contra las dictadiras islámicas. Por ello y sói lo por ello, es que Fidel Castro en Cuba siempre ha confinado acérrimamente a la población dentro de la isla, prohibiéndole literalmente la salida de la isla y prohibiendo literalmente el uso de Internet. Es por ello que la oposición cubana, tiene que encontrar un medio de llevar este instrumento de comunicación al pueblo de Cuba para que surja, para que estalle allí la rebelión contra el sátrapa entre los sátrtapas, conrtra el tirano entre todos los toiranos, al que por meras razones de enajenación mental, hay que neutralizar antes de que anegue literalmente en sangre a la isla.

 

 Todos los dictadores terminan pagando y Fidel Castro no será la excepción. Tarde o temprano caerá, y como muy poco, si se muere encumbrado en la falsa gloria que se ha construido para sí mismo, a su imagen y semejanza siempre sobre la sangre y el sufrimiento del pueblo de Cuba, este pueblo erigido auténticamente en justiciero, se encargará de colocarlo en el lugar que le corresponde, aunque sea tras su muerte.

 

Ese final más que probable, que ahora más que nunca se afana en evitar, lo estamos viendo en estos momentos en el final de Gadafi en Libia. Que nos sirva de ejemplo a todsosa los cubanos, pues castro en estos momentos tiene miedo, pero mucho mucho miedo, y razón no le falta, ya que este polvolrín extendido por todo el mundo isl´çamico, está a una chispa de extenderse por todo el mkundo.