GADAFI, SOBERBIO Y ENLOQUECIDO, ASESINA SIN PIEDAD AL INDEFENSO PUEBLO LIBIO.
Lo hace ante la ambigüedad de unos países occidentales, ante la cobardía de otros y muy sobre todo ante la complicidad ideológica de otros
Genocidio sin comparación en esta última década en el mundo.
Gadafi ha puesto en extrema evidencia, los conflictos, los males o las enfermedades que tiene el sistema democrático occidental, debido a los cuales le impide siquiera defender los derechos humanos más elementales en el mundo, como puede ser la vida de los inocentes. Luego ¿Qué hará la comunidad internacional, entendiéndose por ésta fundamentalmente a los países occidentales? Pues nada, simple y llanamente nada. Mirará para otra parte, como ha hecho habitualmente, por las consabidas tres razones que suponen los principales males que padece: la primera es la consabida cobardía y el complejo político de las élites gobernantes, que junto a los intereses económicos que mantienen en Libia, hacen que consientan cualquier desmán criminal a ese dictador enloquecido llamado Gadafi; la segunda, es que a consecuencia de lo anterior, en toda la historia de los países occidentales, esta debilidad y esta ambigüedad de las élites ha permitido que los grupos antisistemas, entiéndase todos y cada uno de los grupos de izquierdas de fundamento marxista, desde los partidos políticos hasta los mismísimos sindicatos, se hayan alojado en las instituciones y actúen desde ellas, desde adentro, para fulminar precisamente el sistema de derecho, cuestión que les sitúa en sintonía ideológica con dictadores como Gadafi y Castro; y la tercera, es que precisamente a consecuencia de lo anterior, Estados Unidos y sobre todo España como ejemplo paradigmático de ello, han terminado siendo gobernados por esos grupos históricamente enemigos de la libertad que, habiendo disfrutado del negocio exclusivamente lucrativo del poder, hallándose por tanto y por fuerza a medio camino entre un sistema y otro, mantendrán un discurso ambiguo y embaucador de la opinión que sustenta su poder, mientras actúan contrariamente a favor del dictador caído. Esta es la situación fundamental que origina toda la injusticia en nuestro mundo actual.
LA IMAGEN:

La imagen no puede ser más explícita: Zapatero todo amanerado, siendo sobado por un dictador asesino, al que admira y apoya.
Es una cuestión de elemental evidencia:
Gadafi, soberbio y enloquecido, asesina sin piedad al indefenso pueblo Libio mientras occidente, generalmente saboteado por la izquierda afín ideológicamente al dictador, se esconde permitiendo el crimen e incluso actuará en lo posible para evitar la caída de tales regímenes. Esta es civilización a la que nos quiere alianzar Zapatero.
A fin de cuentas, la “Alianza de Civilizaciones” del ultrarepublicano presidente español, entiéndase por esto la otrora ideología prosoviética española, sólo consiste en reunir, defender, ayudar y hacer fuertes a todas y cada unas de la dictaduras antisistemas en el mundo, que comparten o tienen el mismo enemigo común: el sistema democrático, por ser sencillamente la antítesis del sistema de poder que pretenden en sus dictaduras. Ese es todo el único motivo de “la Alianza de civilizaciones de Zp”: proteger a todas y cada unas de esas dictaduras, tanto da si de fundamento marxista como las de los hermanos Castro, o de Fundamento Islamista, como la de Gadafi.