LAS VERDADERAS CAUSAS POR LAS QUE ESAS DICTADURAS LE HAN HECHO SIEMPRE LA GUERRA A OCCIDENTE.
Estamos asistiendo, ni más ni menos, que a la verdadera y única razón por la cual todas las dictaduras del mundo, tanto de fundamento islamista o marxista, le han hecho siempre la guerra a occidente.
La sublevación popular que se extiende literalmente por todo el mundo islámico, no es otra cosa que la causa, justamente la causa por la cual todas las dictaduras islámicas le han hecho la guerra al mundo occidental, y muy en concreto y en particular a Israel. Esta causa, no es otra que el ejemplo de libertad que suponen todas las sociedades occidentales para esos pueblos oprimidos y soportantes de tales dictaduras. Esta causa, no es otra que la llamada inevitable y natural que suponen tales democracias, para que los pueblos oprimidos se revelen en pos de sus derechos. Como bien manda el manual del dictador: “si la población no sabe lo que es la libertad y los derechos, si no puede comparar, creerá en lo que yo defina como libertad y como derechos”. Por ello, la ultraideología coránica, por ello el aislamiento y la confinación de tales pueblos durante todos estos años. No es nada nuevo. Es el mismo fenómeno, el mismo ejemplo, el mismo perro con igual collar, que lo sucedido con las otroras dictaduras comunistas. Es exactamente la misma dinámica ineludible, que pasará con todas y cada unas de las dictaduras que aún quedan en el mundo.
Tal y como hemos dicho en otros artículos de esta página, el relevo en la guerra antisistema en el mundo, entiéndase anti occidental, desde la caída estrepitosa de todo el mundo comunista, se ha dado en las dictaduras islámicas. ( Echando un brevísimo repaso de la historia política, recordemos que el islamismo siempre actuó como enemigo acérrimo de la Europa cristiana, y que la evolución del sistema político de occidente, que trajo mayoritariamente el capitalismo en los países protestante y su posterior extensión a todo occidente como sistema democrático, es la causa por la cual hoy más que nunca occidente es mirado como el más grande peligro para las dictaduras islamistas. No en balde y por esta razón, todas las dictaduras islamistas de la historia moderna han sido inquebrantable aliadas de todas las dictaduras comunistas, y por extensión, por compartir ese enemigo común, de todas las izquierdas en el mundo. )
Por tanto, queda claro que el relevo del comunismo en la guerra contra el sistema democrático, recae ahora en el bloque dictatorial islamista.
La guerra obcecada, enfermiza e irracional que ese mundo dictatorial islámico le hace a Israel, es el ejemplo paradigmático del antagonismo de estos dos mundos. Dictadura y libertad son tan diametralmente opuestos, que siempre, siempre, pero siempre, las dictaduras, tengan el fundamento ideológico que tengan, se verán obligadas a destruir la libertad, allí, en cualquier parte donde se dé ésta, sólo por el mero hecho de suponer un ejemplo para seos pueblos oprimidos, que terminará ineludiblemente con el final de tales dictaduras. Por esta simple y absoluta razón, es que no ha habido ni una sola dictadura izquierdista o islamista en todo el mundo y en la historia, que no cargue y señale a occidente como el “paradigma del mal” en su propaganda, como el extremo criminalizado que justifica convenientemente la existencia de tales dictaduras.
El caso concreto de Israel, supone ni más ni menos que un escaparate plenamente encendido, mostrador de las libertades del mundo occidental, justo en las mismísimas narices de tales dictaduras. Por ello y sólo por ello es la guerra absoluta que todo el islamismo en bloque le hace a esta nación, entendida por éstos como “el frente más inmediato en la guerra total contra occidente.”
Cuando se lucha contra la naturaleza humana el final siempre será el mismo. Por ello se derrumbó el otrora bloque comunista, por ello se está derrumbando ahora el bloque dictatorial islamista, por ello se derrumbarán todas y cada unas de las dictaduras que aún quedan en la tierra. Cualquier tipo de imposición sobre un pueblo, es sociológica y analógicamente hablando, como estar sentado sobre una bomba de relojería, como encender un fuego sobre un barril de pólvora.