Todas las diputadas del PP y sólo dos del PSOE firman
una carta de apoyo a las Damas de Blanco
Las diputadas del Partido Popular y
CiU, todas, y Rosa Díez han enviado una carta a las
Damas de Blanco mostrándoles su solidaridad por los últimos actos de represión
a la que sólo se han sumado dos diputadas socialistas Yolanda Casans y Carmen Montón. La iniciativa, que suscriben 49
diputadas, se produce después de que las Damas de Blanco expatriadas en España,
Blanca Reyes, Gisela Delgado y Bertha Bueno se pusieran
en contacto con las más de cien diputadas del Congreso solicitándoles
solidaridad con las mujeres de los presos de conciencia cubanos.
Noticia
publicada el 12-05-2008
L D
(Agencias) Sólo
dos diputadas del PSOE ha respondido al llamamiento de la Damas de Blanco
después de que el pasado 21 de abril fueran desalojadas por la fuerza durante
una de sus concentraciones pacíficas para solicitar la liberación de sus
esposos, hijos o hermanos presos políticos desde marzo de 2003. Sí lo han hecho
todas las diputados del PP, CiU
y Rosa Díez, de UPyD
La iniciativa,
que suscriben 49 diputadas, se produce después de que las Damas de Blanco
expatriadas en España, Blanca Reyes, Gisela Delgado y Bertha
Bueno se pusieran en contacto con las más de cien diputadas del Congreso
solicitándoles solidaridad con las mujeres de los presos de conciencia cubanos.
En este sentido,
la misiva remitida, que ha divulgado la Asociación Española Cuba en Transición
(AECT), aprovecha también para "solicitar la inmediata liberación de los
presos de la Primavera de Cuba: periodistas, bibliotecarios, pedagogos,
activistas de derechos humanos que siguen condenados por ejercer libremente su
profesión".
Cuba en
Transición espera que los próximos días puedan ir uniéndose más diputadas de todos
los grupos parlamentarios. Su director ejecutivo, Matías Jove, destacó que
"la experiencia española y de los países del este ha mostrado que el apoyo
internacional a los que están luchando por la libertad en la isla es crucial
para que se pueda llegar a una transición pacífica a la democracia en la
isla".
En su carta, las
diputadas españolas expresan a las Damas de Blanco su "preocupación y
admiración (...) por la magnífica labor que como madres, esposas, hermanas,
mujeres todas en general, realizáis para pedir la liberación de vuestros
familiares injustamente encarcelados durante la ola represiva de marzo de
2003".
Asimismo, las
diputadas subrayan que "la defensa de los Derechos Humanos y las
libertades públicas no conocen fronteras. Sobre todo, cuando se trata de Cuba,
un país que admiramos por todos los vínculos que nos une". Por eso,
añaden, "ahora más que nunca, queremos mostraros todo nuestro
reconocimiento y mandaros todo nuestro apoyo".
EL COMENTARIO:
La constitución del PSOE es de fundamento explícitamente marxista. Esta en su acta fundacional. La guerra Civil española fue provocada por esta formación, con el objetivo expreso de instaurar un régimen totalitario en España bajo la cobertura no sólo política sino logística y operacional de Stalin. Ahí están las encendidas instigaciones directamente contra el sistema democrático de entonces, de su líder Indalecio Prieto y de Largo Caballero: “Guerra de clases, odio a muerte a la burguesía criminal, revolución proletaria; debemos hacer la revolución ahora porque es el momento oportuno para hacer la guerra.” Esta formación “política” de incomparable soberbia cual el resto de las formaciones de esta naturaleza ideológica, no renunció jamás a la reivindicación de los objetivos de aquella guerra, cuyo tiro le había salido literalmente por la culata con la dictadura del general Franco, como consecuencia directa de ella y más tarde, con el consenso de la transición, a la cual se negó rotundamente. Ahí están las hemerotecas. Tal aberrante reivindicación histórica, lejos de disolverse con la forzosa reconversión a la democracia y con su participación más que privilegiada desde entonces en su mercadeo político, se ha mantenido más latente que nunca hasta nuestros días, dado su exacerbado ego y dado su incomparable ambición en la consecución de una calidad de poder única, lo que le ha hecho siempre incompartible con todo proceso libertario y naturalmente cómplice de todas y cada una de las dictaduras de este tipo en el mundo y en la historia. Ahí tenemos como excepcional exponente de ello, a la legislatura antisistema del 11 de Marzo en Madrid y a ésta, la legislatura de la derogación constitucional vía estatutos nacionalistas. Entonces y ahora más que nunca, ellos reivindican, junto a todos éstos, los satélites históricos, ideológicos y hasta militares de esta formación en su obcecada guerra contra España y contra el sistema de derecho, como es el caso de la Esquerra Republicana, del Bloque Gallego, de la ETA y de un largo etcétera, aquellos objetivos iniciales en pos de los cuales se formaron todos ellos y en pos de los cuales han impedido siempre todo camino de libertad en España. No es de extrañar que otros tiros le hayan salido también por la culata, al haber en sus filas una generación qué sólo conoce el vilipendiado proceso democrático español y en el que finalmente ha terminado creyendo con no poca deformación intelectual y moral, lo cual ha hecho que en los momentos claves en que España o el mundo necesita de un gesto sencillamente honesto, éstos tiren para el monte cual el resto de las cabras que les apadrinan y les adoctrinan en todo momento. Una mano lava la otra y las dos lavan la cara, y ya sabemos sobrada y probadamente que la cobertura ideológica, política, económica y sobre todo subversiva, es un frente sólido e indispensable en la “colaboración solidaria,” que mantienen todas estas formaciones en el mundo siempre, pero siempre en aras de ese objetivo común que supone ese modelo de poder irrenunciablemente deseado. Por eso el PSOE alaba al castrismo. Por eso el castrismo subvierte en España y en Europa en favor del PSOE, entre otros. Por eso los cubanos no deben esperar nunca jamás ni el más mínimo gesto de estas formaciones liberticidas, en contra del régimen de Fidel Castro. No deben esperar absolutamente nada de ellas, en su lucha contra la tiranía castrista, lo mismo que los españoles no esperan ya ni el más remoto el respeto de éstas a la constitución de 1978, ni menos aún a aquel consenso que cometió el gravísimo error de cobijar en su seno al más feroz e incorregible de sus enemigos, a ese que ahora vuelve a repetir la historia de 1934, pero ahora ni más ni menos que desde las mismísimas instituciones de ese estado que tan visceralmente odian, y al que están ya desmontando a pedazos.