VIRGEN DE LA CARIDAD
DEL COBRE, LÍBRANOS DE ESTE MAL.
Un año más, las mismas plegarias, las mismas oraciones, el mismo anhelo como un clamor unánime que desborda todos los corazones cubanos, tanto los recluidos en la isla, como los desperdigados por todo el mundo: “Santísima virgen de la caridad, envíanos tu gracia, así sea en forma de un vendaval que se lleve de nuestra tierra ese mal de males que padecemos, y permítenos recobrar toda esta vida perdida, que ellos nos han robado.”