Zapatero TRAIDOR, Zapatero DIMISIÓN, Zapatero A LOS JUZGADOS.

 

 

Él no negocia con ETA para “acabar con el terrorismo” Él no negocia con ETA para “lograr la paz”; ni siquiera lo hace para definirse en la historia como “el pacificador del conflicto vasco”, todo lo cual se persigue, desde luego, en la estudiadísima propaganda ideológica de esa “vanguardia” de las izquierdas en España que en estos momentos, aún por saber gracias a quién, goza de los poderes del estado debido a los atentados del 11 de Marzo en Madrid. No. Él negocia con ETA porque la necesita imperiosamente, junto a todos los grupos históricamente antisistemas y antiespañoles provenientes de la mismísima guerra civil. Los necesita para lograr ahora, interna o parasitariamente, lo que entonces persiguió con las armas en el 34, con la procurada instauración de la “revolución democrático popular” en España. Para que me entiendan los más jóvenes: con la instauración de la inamovible dictadura comunista definida ideológicamente como “dictadura del proletariado” por el que si bien conceptualmente se señala “al pueblo” funcionalmente se entiende como dictadura  omnipresente de un solo partido y por tanto, de un solo hombre, que es exactamente lo que se persigue ahora con la guerra obcecada al sistema constitucional esta vez desde dentro, desde sus propias instituciones.  Pues única y exclusivamente por esa razón, es que él negocia con la ETA, amen de Ezquerra republicana y del bloque nacionalista gallego entre otros. El objetivo real o razón absoluta es la derogación de este sistema, por su parte inepto o carente de mecanismos efectivos de autodefensa. Grave carencia que es precisamente utilizada por este fanático liberticida, siempre a favor de la soñada instauración de ese modelo de centralismo histórico por el cual, exclusivamente por el cual se formaron tanto ellos como el resto de los grupos de izquierdas en el mundo y en la historia.

 

Así pues, que a nadie le quepa la menor duda ya no política sino directamente penal, de que él es culpable del asesinato de los guardias civiles en Francia, de que él es el culpable de las muertes que ocasionó el atentado en la terminal 4 de Barajas y de que él será claramente culpable de todas y cada una de las muertes que ponga el terrorismo nacionalista sobre la ignominiosa mesa de negociación orquestada por él y sólo por él.

 

Mientras se sostenga sobre España la ignominia de este “gobierno” fanáticamente traidor a ella, de todo cuanto ocurra contra ella y contra los españoles, él tendrá la máxima responsabilidad y por tanto clara culpabilidad penal, por lo que España no debe inhibirse jamás para pedirle cuantas. Él es y será a fin de cuentas el único y principal culpable de ello y de cuantas desgracias nos sobrevengan a manos de la ETA por haber sido él y sólo él quien conscientemente revivió a la entonces fulminada banda, precisamente tras el golpe de estado del 11 de marzo en Madrid.